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lunes, 29 de octubre de 2012

Ciencia y decadencia

Cuenta Michio Kaku, en La física del futuro, una conversación con el físico Freeman Dyson.
"Antes de la guerra cuando era un joven universitario que estudiaba en el Reino Unido, descubrió que las mentes más brillantes de Inglaterra estaban dando la espalda a las ciencias más arduas, como la física y la química, prefiriendo carreras lucrativas en las finanzas y la banca. Mientras la generación anterior estaba creando riqueza en forma de plantas eléctricas y químicas, e inventando nuevas máquinas electromecánicas, la generación siguiente se entregaba a la placentera actividad de acariciar y gestionar el dinero de otros. Lamentó esto como un signo de la decadencia del Imperio británico. Inglaterra no podía mantener su estatus de potencia mundial si su base científica se estaba desmoronando".
"Estaba viendo lo mismo por segunda vez en su vida. Las mentes más brillantes de Princeton no se dedicaban ya a abordar los difíciles problemas de la física y las matemáticas, sino que se sentían atraídas por careras tales como la gestión de la banca de inversiones.

viernes, 22 de junio de 2012

Cuántos matemáticos van a surgir en Occidente en el futuro



Sandip Tiwari, ingeniero electrónico y experto en nanotecnología. Universidad de Cornell:

"Soy un defensor a ultranza de la privacidad. No estoy en Facebook ni en Twitter y tengo mucho cuidado a la hora de dar mis datos. El mayor problema que hay tras estas tecnologías de la comunicación y las redes sociales es que la gente pierde su individualidad. Es algo muy serio. El acceso masivo a la información hace que los jóvenes sean capaces de hacer varias cosas a la vez, pero está desapareciendo en ellos la capacidad de concentrarse en algo durante un tiempo. Me pregunto cuántos matemáticos van a surgir en Occidente en el futuro, porque la gente joven no está aprendiendo a volcarse en un problema durante ocho horas, y las matemáticas lo exigen.
 La tecnología mejora unas cosas y empeora otras. El acceso masivo a la información es muy saludable, pongamos, para el 10% de la población que, de otra manera, no lo tendría; entorpece a la gente intermedia y no afecta a otro 10%, que son las personas con individualidad".

martes, 21 de junio de 2011

Enseñar ciencias

Escribe Muñoz Molina:
De todos los estudiantes universitarios solo el 6% elige la física, la química, las matemáticas, la biología. Cientos, miles, quizás decenas de miles, de aspirantes a periodistas, mientras en una facultad de físicas hay menos de dos alumnos por profesor; cientos o miles de sociólogos, de politólogos, de comunicólogos, que casi lo mismo podrían ser teólogos o astrólogos, aunque su futuro profesional sea mucho más sombrío que el de los echadores de cartas.
Un nuevo éxito de las políticas educativas de nuestro país. Mal de muchos, consuelo de tontos: algunos literatos inocentes piensan que la historia de la literatura o la del arte están en decadencia porque una sociedad utilitarista no valore esos saberes de tan escaso interés práctico. Pues no: los otros saberes también se encuentran en ruinas. Uno casi se resignaría a que un estudiante pasara por el Instituto y por la Universidad sin entender un poema de Garcilaso o un cuadro de Velázquez, si al menos hubiera adquirido una gran formación matemática o científica. Hay formas diversas de ejercer la inteligencia y la imaginación y de fijarse en el mundo, y no requiere menos sutileza comprender la segunda ley de la termodinámica que una metáfora de Góngora. Pero parece ser que cuantos más saberes dudosos o del todo fantásticos se conceden a sí mismos la categoría de ciencias más vacías se quedan las aulas en las que se imparte el sólido y anticuado conocimiento científico o se enseña y se pone en práctica el método experimental.

lunes, 2 de mayo de 2011

Desperdiciar el valioso capital humano

Esta carta,
Mucho se ha escrito sobre el desafortunado aforismo de Miguel de Unamuno,  "que investiguen ellos", al ser preguntado sobre cómo potenciar el avance científico en España. Sin embargo, hay hechos cotidianos que invitan a creer que no le faltaba razón.
El 4 de junio de 2010, el Ministerio de Educación convocó el programa de "ayudas para jóvenes doctores extranjeros en España". Como profesor titular de universidad, tuve la oportunidad de avalar la solicitud de un joven doctor en química, de origen asiático y con un brillante currículum, que estaba interesado en realizar una estancia posdoctoral en nuestro grupo de investigación.
Casi nueve meses después de la fecha de cierre de la convocatoria, el ministerio ha hecho pública la relación provisional de ayudas concedidas, entre las que se encuentra la de nuestro brillante doctor. Sin embargo, esta estancia no va a ser posible dado que el candidato, probablemente acuciado por la necesidad de encontrar un grupo de investigación en el que continuar su formación y ante la tardanza ministerial en hacer pública la resolución de la convocatoria, decidió hace meses aceptar una oferta de una universidad de Estados Unidos para seguir sus estudios.
Lamentablemente, este no es un caso aislado. La excesiva demora de la Administración para resolver las convocatorias relacionadas con la contratación de investigadores conlleva este tipo de situaciones. Si creemos en la importancia de la investigación como motor de la riqueza de un país, no nos podemos permitir el lujo de desperdiciar el valioso capital humano que supone la incorporación de jóvenes doctores a nuestros grupos de investigación. No es razonable que se tenga que demorar nueve meses la resolución de una convocatoria de estas características, como tampoco es razonable que los científicos lo aceptemos sin exigir responsabilidades por esta negligencia administrativa. ANTONIO DELGADO (profesor titular de química orgánica, Universidad de Barcelona) 01/05/2011.

lunes, 11 de abril de 2011

Ciencia, formación, país

¿Debo algo a quién ha financiado mi formación?
No cesan de agobiarnos, a los docentes e investigadores, con la cantinela de la competitividad y de los rankings. La última jeremiada versa sobre el irrisorio lugar ocupado por España en el ranking mundial de universidades.
Hay, por lo visto, algo denominado "ciencia española", y se dictamina que en la actualidad es escasa y no competitiva. Ahora bien, a los docentes e investigadores nos importa un bledo que los conocimientos que creamos o impartimos sean españoles o finlandeses. El conocimiento no tiene fronteras, por peninsulares que sean. Universidad significa universalidad. Así se entendió en la época del nacimiento de la ciencia europea. El heliocentrismo no fue polaco, ni las órbitas planetarias elípticas fueron checas, ni la gravitación universal fue inglesa. ¿Es acaso judía la relatividad?
Quede la desazón por los rankings para los políticos (por el prestigio) o para los economistas (por los royalties). Pero a los universitarios que nos dejen en paz. Si nos dan más y mejores medios produciremos más y mejor. Pero no para subir en el ranking, sino para aumentar el acervo de conocimiento de la humanidad. A los entusiastas de la competitividad como los autores del artículo No hay ciencia sin competición (EL PAÍS, 12 de marzo) les recomendaría la lectura del trabajo de Malcolm Gladwell en el New Yorker del 14 de febrero, con particular atención a las últimas líneas: "El que ocupa el primer lugar en cualquier sistema de rankings es en realidad el que lo organiza". JOSÉ MONTSERRAT - Barcelona - 15/03/2011

lunes, 14 de marzo de 2011

Contra la resignación

El profesor de investigación del CSIC Pere Puigdomènech:
La crisis económica ha llegado a las fronteras de nuestra sociedad como si se tratara de un ejército enemigo. Vecinos nuestros se preparan para construir sociedades basadas en la educación y el conocimiento. En nuestro caso más bien parece que la respuesta sea un interfono que responde: "Nos rendimos. Que inventen ellos".
Se ha dicho que el empleo basado en la construcción atrajo mucha gente con perspectivas de sueldos altos sin necesidad de formación. Un efecto colateral fue que algunos jóvenes creyeron que el camino de la educación era innecesario ya que la vía del estudio y la universidad se veía larga y penosa. Esta actitud parece haberse aceptado con resignación por nuestra sociedad. La consecuencia es que en España el abandono escolar es uno de los mayores de la Unión Europea y nuestras universidades aparecen en lugares bajos en el ranking mundial.
Qué hacer:
Deberíamos saber cuál es la investigación que nuestra industria, nuestro sistema de educación, nuestro sistema sanitario y nuestra cultura necesitan. Hay que dejar un margen para la ciencia creativa, pero debemos definir unas prioridades que luego se apliquen en el reparto de fondos.
[Se han ] llenado universidades y centros de investigación de funcionarios. El acceso de las nuevas generaciones encuentra un obstáculo imposible de superar. Cuanto antes se actúe menor será la magnitud del problema.
La experiencia ha demostrado que la Administración pública no es el lugar adecuado para llevar a cabo una gestión eficiente de la ciencia. Algún tipo de agencia independiente para la gestión de proyectos y sistemas flexibles para la administración de los centros son vías que ya han sido ensayadas en España y en otros países.
Reducir en este momento la inversión en educación e investigación y no hacer las reformas necesarias es resignarse a no converger hacia el entorno europeo que es el único que tiene sentido para nosotros.

jueves, 24 de febrero de 2011

Más sobre jóvenes e investigación

Otra carta,
Nadie parece darse cuenta de la realidad. Que los que van a sacar al país de la crisis no son Zapatero, ni Rajoy, ni ninguno de los políticos que copan los medios con sus eternas rencillas. No señores, el motor del país son las nuevas generaciones que se forman en las áreas punteras de la ciencia y la tecnología, los que apuestan por invertir tiempo y esfuerzo en carreras, másteres y tesis, los que están dispuestos a irse al extranjero para aprender con los mejores, los que saben lo que hace falta cambiar para transformar a la España de fútbol y fiesta por un país moderno y competitivo.
Y los tenemos, porque a pesar de las dificultades nuestras universidades forman a jóvenes que no tienen problema en encontrar trabajo en los centros más reputados allá donde van, que inundan Estados Unidos, Inglaterra o Alemania, que fuera tienen fama de inteligentes y muy trabajadores. Nosotros los formamos, los enviamos fuera y nuestros gobernantes los dejan allí porque aquí, seamos realistas, parece que hay problemas mucho más urgentes que solucionar.
Y total, ¿si no vamos a recuperarlos para qué vamos a formarlos? Y los políticos recortan y vuelven a recortar en educación y en investigación y a la vez, ¡milagro!, aseguran tener la fórmula que va a conseguir que un país que no invierta en la formación y empleo de sus jóvenes, consiga hablarles de tú a las grandes potencias europeas y mundiales. Pero España siempre ha sido diferente y, al fin y al cabo, ¿no hemos ganado el Mundial de Fútbol? ISABEL MÉRIDA (Profesora de Investigación en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC) - Madrid - 23/02/2011

miércoles, 27 de octubre de 2010

21 minutos

¿Durante cuántos minutos estamos atentos a una explicación? 21 minutos es el tiempo exacto que el cerebro humano mantiene su atención al 100% o al menos eso es lo que señalan los neuropsicólogos. Después de ese tiempo se desconecta.
 Así, por ejemplo, a los participantes en un llamado Congreso de Mentes Brillantes se les pidió que no sobrepasasen en su exposición los 21 minutos. Muchos se atuvieron a la norma, pero otros acostumbrados a ser el centro de atención siguieron hablando y hablando.
Una de las cosas más interesante las dijo en ese congreso un médico, Mario Alonso Puig: “Genio se nace y a imbécil se llega... pero ¿qué hay entre medio? El sistema educativo”.

viernes, 18 de junio de 2010

Martin Gardner, el placer del conocimiento

Que una vida no está regida totalmete por el intelecto lo muestra la muerte -tardía y generosa- de este divulgador y creador de juegos matemáticos, porque la mente despierta quiere más y más. La falló algún mecanismo corporal, no su febril actividad mental mantenida durante 95 años. Una columna semanal en Scientific American, 50 libros.
"Existe una fuerte sensación de placer, difícil de describir, cuando consideras detalladamente una comprobación elegante, e incluso un placer mayor al descubrir una comprobación que no se conocía".
Se dedicó a las matemáticas recreativas, rompecabezas matemáticos, paradojas, trucos que animaban a acercarse a esta disciplina a gente con reparos. Martin Gardner excitaba la imaginación con su ingenio y la Sociedad Matemática Americana le concedió su premio Steeke en 1987.

jueves, 6 de mayo de 2010

En la edad de hierro

Estamos muy orgullosos de nuestra cultura, se sigue enseñando con arrojo y orgullo las edades españolas, la de oro y la de plata. Con menos emoción y sotto voce se habla de la actual edad de hierro, la de la crisis, la del paro, la de la desmoralización. Cuando se habla de las edades gloriosas apenas se menciona, quizá por vergüenza, el único premio nobel cientifico que ha obtenido este país, Ramón y Cajal. Severo Ochoa lo recibió en una universidad americana.
Así que no es de extrañar qe cuando hay concursos científicos, los galargones nos sean esquivos. Como en estos recientes premios a los inventores.
Alemania arrasa en los Premios Inventor Europeo. Los fulerenos, la tecnología de GPS, las pilas de combustible y los escáner en tres dimensiones, entre los avances galardonados.

jueves, 18 de febrero de 2010

Es urgente que los jóvenes se matriculen en ingeniería

No sé hasta qué punto  tienen en cuenta, los promotores del pacto educativo, la cuestión de la educación científica y la necesidad de técnicos especializados. Fijémonos en estos datos. Los tomo de Carlos Elías, aquí.

Los matricullados en carreras científicas han descendido en España en los últimos 10 años un 30%. Lo mismo sucede en los países de nuestro entorno. En 1966, Gran Bretaña tenía 31.831 estudiantes de Física y en 2005 eran menos de la mitad, en concreto 14.610.  En Francia, según Le Monde en los próximos 10 años, en el país de Descartes y Laplace, no habrá matemáticos para cubrir las jubilaciones previstas. En 2006 quedaron vacantes en Alemania 73.000 puestos de trabajos para científicos e ingenieros, como consecuencia la economía del país dejó de ingresar ese año un 0.8% de su PIB; es decir, 18.000 millones de euros.
La tendencia a la baja en el número de estudiantes de ciencias, en el caso de que no sea revertida, infligirá un daño gravísimo a Gran Bretaña, afectando de forma muy adversa a la prosperidad y calidad de vida del Reino Unido». Sir Alistair MacFarlane, responsable de educación de la Royal Society, a 'The Guardian', 2003.
¿Qué sucede en cambio en China? Que multiplica cada año su número de licenciados en ciencias e ingenierías. En 1975, Estados Unidos triplicaba el número de doctores en ciencia y tecnología de toda Asia. Ahora se prevé que en 2010 China sobrepase a EEUU. En 2001 se licenciaron en China 220.000 ingenieros frente a 60.000 en Estados Unidos.

Carlos Elías aporta esta anécdota. El 21 de octubre de 1984 falleció el cineasta François Truffaut; el día anterior había muerto Paul Dirac, uno de los mayores físicos de todos los tiempos. Los periódicos españoles de la época concedieron páginas y páginas al cineasta. Ninguno habló de Dirac.
El problema de la falta de científicos e ingenieros en un país es gravísimo, porque la economía productiva se asienta en ellos. Inglaterra sabe que su cultura (y su economía y su lengua) venció a la española, porque los británicos apostaron en el siglo XVII por la ciencia. El escritor Alberto Vázquez Figueroa, que fue corresponsal en la época de descolonización de África, pronosticó que allí nunca se saldría de la pobreza porque sus universidades se llenaban de abogados y no de ingenieros o científicos.