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lunes, 9 de mayo de 2011

Una melodía que no puede existir si no se toca en conjunto

Falta de atención, dispersión, hiperactividad, dislexia. Terapia musical. Elvira Lindo cuenta un experimento.
"Es asombrosa la cantidad de niños americanos que toman medicamentos para todos aquellos trastornos relacionados con el déficit de atención. No es posible creer que haya tal porcentaje de niños diagnosticados como hiperactivos. No puedo evitar pensar que tenga algo que ver con la educación, con una nula enseñanza de la paciencia y la contención, con esa desconfianza hacia los adultos que les enseñan los padres, que crean para ellos burbujas que los separan del mundo y de todos esos pedófilos en potencia en que nos han convertido a los adultos amantes de los niños.

Algo tan primario, tan esencial en la condición humana como es el ritmo, puede ayudar, no sólo haciendo desaparecer los síntomas de la dispersión patológica, como haría una pastilla, sino flexibilizando la manera de estar en la vida. En realidad, cuánto necesitaríamos los humanos, a cualquier edad y de cualquier condición, tener una clase de gamelán diaria; un maestro bueno y paciente que nos enseñara que las personas más perspicaces son aquellas que saben ponerse en el lugar del otro.
Alexander (Alexander Khalil), un hombre joven y dulce, nos contó que tras doctorarse en musicología decidió convertirse en profesor de música en una escuela. Él había sentido siempre interés por las músicas étnicas, en especial, por el  "Gamelán ", procedente de Java y Bali, y que está emparentado en su filosofía con el budismo. En la música gamelán intervienen metalófonos, xilófonos, tambores y gongs, y nunca es interpretada por un solista: la esencia de esta melodía es que no puede existir si no se toca en conjunto y lo que interpreta un músico depende de lo que toca el de al lado. Nuestro nuevo amigo Alexander observó cómo los niños con dislexia o con ese déficit de atención tan ligado a la hiperactividad, mejoraban de sus males a fuerza de tener que interpretar una música para la cual la sincronía es fundamental. De esta manera, que parece mágica, un niño que no sabe concentrarse aprende a prestar atención gracias a una melodía en la cual es tan importante el compañero como tú. El maestro Alexandre observó cómo esos niños mejoraban también en otras disciplinas escolares. Escribió entonces su experiencia y se presentó con sus resultados al departamento de neurociencia de la Universidad de San Diego. Le aceptaron su proyecto de investigación y a él se unió mi amigo Víctor (Víctor Minces), que parece haber nacido para una aventura así, en la que se mezclan la tierna y moldeable mente de los niños y la capacidad milagrosa de la música para mejorar males que hasta el momento sólo han sabido paliarse con pastillas ".  (El artista y los otros, Elvira Lindo)

viernes, 28 de enero de 2011

Silencio

En todos los países que están a la cabeza en los sistemas de evaluación educativa, el silencio en clase es un valor incontestable. En China y en Corea el silencio es algo indiscutible, pero también lo es en Finlandia y en Alemania, incluidos los colegios de esas nacionalidades que hay en nuestro páis; que le pregunten a las hijas de Montilla. Pero no lo es en España. Conozco bien cómo funciona el sistema en dos comunidades autónomas. En ninguna de las dos se debate la cuestión, como si se diese por descontado que es una batalla perdida.
No entiendo la resignación. Estar en silencio en clase es condición ineludible para empezar a trabajar, para que haya atención y concentración. No sólo salen perjudicados los alumnos que hablan, también y especialmente quienes quieren trabajar.

martes, 21 de diciembre de 2010

Contrastes

Acto Primero.
Hoy en clase. Ciencias sociales, 1º de la Eso. Hablamos de patriarcas que conducen pueblos desde el exilio a la tierra prometida; de fundadores de religiones, de libros sagrados, del Oriente Próximo, de Palestina, de Fenicia y de Canaán. Hablamos de los hebreos. Parecen atentos, escuchan con un silencio relativo. Hago un esquema en la pizarra para recordar y resumir. Pregunto, quién es el fundador del cristianismo. Silencio. Al fondo de la clase parece que alguien alza la mano: Abraham. Pregunto cuántos van a clase de religión; más de un tercio de la clase alza la mano. Pregunto si saben de dónde viene la palabra cristianismo. Por fin, alguno dice con más seguridad: Cristo. ¿Qué significa, Cristo? No lo saben.

Acto segundo.
Un profesor del Instituto Menéndez Tolosa de la Línea de la Concepción, Cádiz, ha sido denunciado por una familia al considerar que ofendió a su hijo por mencionar el jamón en una clase. El docente  durante el transcurso de una clase de geografía habló de que el clima frío de la localidad de Trévelez (Granada) favorece la curación de los jamones. Un alumno interrumpió al profesor para decirle que por favor no hablara de ese alimento, ya que ofendía a su credo. El profesor le respondió que sólo se trataba de un ejemplo y que él no tenía en cuenta la religión de sus alumnos a la hora de dar clase. La denuncia fue interpuesta por los padres del alumno de religión musulmana. La Policía tomó declaración al docente y al menor. Según informa El Diario de Cádiz, el maestro está acusado de ser autor de un supuesto delito de maltrato de obra, alegando además motivaciones racistas y xenófobas.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Libros recuperados

¿Qué pasa con todos esos libros que van a la basura? Elvira Lindo escuchó esta historia:
El otro día, en la Feria del Libro de Guadalajara (México), tuve la fortuna de compartir mesa redonda con un hombre excepcional: José Alberto Gutiérrez, conductor de un camión de la basura en la ciudad de Bogotá. Los congregados a la mesa estábamos allí para compartir ideas sobre cómo contagiar el gusto por la lectura. Todos estábamos relacionados de una u otra manera con el oficio. Le llegó el turno a José Alberto y nos dejó mudos. Con palabras sencillas contó lo siguiente: un día, mientras hacía su recorrido habitual, vio que en el suelo alguien había dejado un ejemplar viejo de una novela de Tolstói. Se lo llevó a casa. Su señora, modista, se encargó de restaurarlo amorosamente, como quien zurce una prenda delicada. De pronto, a José Alberto se le pasó por la cabeza una idea disparatada que no dudó en poner en práctica: recogería todos los libros que encontrara a su paso. Sus colegas barrenderos le sirvieron de cómplices. Le gritaban, "¡José, libros!", y se los colocaban en el asiento de al lado. De esta manera, el camionero José ha recogido más de doce millones de volúmenes, volúmenes que han pasado por las manos primorosas de su señora para ser ordenados en la biblioteca en perfecto estado. En un primer momento, colocaron los libros en la planta de abajo de su casa. Allí empezaron a acudir mujeres y niños de ese barrio pobre en el que vive José. Más tarde, cuando ya los libros no cabían, el camionero consiguió tres locales más. A estas alturas tiene montadas tres bibliotecas. Nos enseñó fotos en las que se veía a las criaturas sentadas en sillas chicas escuchando un cuento. José nunca olvidó los cuentos que le leía su madre por la noche. Para él, contó, poner libros en las manos de niños es un trabajo preventivo contra un destino que parece estar ya escrito en la vida de los pobres. "Es la primera vez que tomo un vuelo", dijo, "la primera vez que cuento ante un público lo que hago y me siento muy agradecido". Entonces, arreció un aplauso que duró un buen rato. Los maestros y educadores que acudían a la charla se pusieron de pie. A algunos se les saltaban las lágrimas. Muchos trabajan en zonas dejadas de la mano de Dios. Todos nos sentimos conmovidos por este rescatador de libros, de posteridades.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Fomentar la lectura

Esta carta,
Como profesor de Lengua y Literatura Española de Secundaria y Bachillerato, considero que uno de mis fines primordiales ha de ser el fomento de la lectura. Sin embargo, las comisiones que elaboran los exámenes de acceso a la Universidad parecen tener un objetivo muy distinto: exterminar de una vez por todas el interés de los posibles lectores. Han decidido acabar con los pequeños grupos de "lectores rebeldes" que puedan estar cursando la asignatura de Literatura Universal. Para ello, nos han distribuido a sus profesores un listado de lecturas obligatorias de claro carácter disuasorio:
1. De todas las novelas cortas del Decamerón, se nos obliga a trabajar con tres relatos en los que no hay ni un ápice del humor, del vitalismo ni, mucho menos, del erotismo que caracterizan la mayor parte del texto de Boccaccio. Gracias a estos tres títulos tristes y moralistas se logrará, sin duda, que los alumnos no deseen acercarse a esta obra nunca más.
2. En cuanto a Shakespeare, se escoge Romeo y Julieta, el único texto que nuestros chicos ya conocen, que han visto en mil versiones y que no les supondrá reto intelectual alguno.
3. Por supuesto, en la poesía romántica no se apuesta por Byron -más cercano a la sensibilidad adolescente tanto en su estética como en sus temas-, sino por Keats y Coleridge, que se hallan -básicamente- en las antípodas de nuestro alumnado (elegir la Oda a un ánfora griega de Keats supone no tener ni la más remota idea de cómo es un instituto actual).
4. No se deja ni un resquicio para lecturas que se salgan de lo canónico: ni novela negra -Hammett, Chandler-, ni ciencia ficción -Huxley, Orwell, K. Dick, Bradbury-, ni títulos del último tercio del siglo XX. En definitiva, nada que suscite la curiosidad de los alumnos.
5. Por último, tampoco existen las autoras: no hay una sola escritora en su listado.
Gracias a planteamientos como estos, cada curso tenemos más alumnos capaces de superar mecánicamente unos exámenes risibles, pero incapaces de expresarse de forma adulta y crítica. Alumnos a los que, en un ejercicio de cinismo, les recriminaremos -cómo no- su desinterés por la lectura. FERNANDO LóPEZ (Profesor de Secundaria y Bachillerato) - Madrid - 25/11/2010

jueves, 11 de noviembre de 2010

Una madeja de conexiones

¿Quién aparece ahí, en medio del camino, en el exacto lugar del sendero que se bifurca? ¿Un maestro, un compañero, el padre, la madre? Un cerebro es una madeja de conexiones y una decisión un enorme interrogante sobre sus causas. Sin embargo, algo podemos hacer, quizá no mucho.

Lo veo cada día en una mesa separada, en primera fila, como un islote en medio del aula. ¿Qué le ha llevado ahí? Venía con malas referencias. Alumno problemático, inquieto, alguien que trastornaba al resto del grupo. Los padres pedían que sus hijos estuviesen en un grupo distinto, allí donde el muchacho no estuviese. La dirección no aceptó la presión. Sin embargo, ahí permanece, cada día, separado. Es verdad que es desorganizado, un revoltijo su mesa, un desorden sus cuadernos, es verdad, la tensión de fondo entre él y el resto. Se adivina el dedo índice de sus compañeros. Pero ahí está su voluntad, intentando buscar algo de orden en lo que hace, preguntando si está bien, intentando acomodarse.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Frankenstein revisitado: educar el talento

Atentos, José Antonio Marina publica un libro y lo explica en un artículo de forma muy sugerente.
La industria de la inteligencia tiene dos zonas de desarrollo próximo: los fármacos potenciadores de la cognición y la tecnologías de la información. Hay una tercera posibilidad -la utilización de la ingeniería genética- de la que no voy a ocuparme por su extraordinaria complejidad. La inteligencia es un rasgo poligenético, que resulta de la combinación de centenares de genes. Todas forman parte de un colosal movimiento para mejorar la evolución. Este proyecto puede parecernos monstruosamente soberbio, un demoníaco afán de convertirnos en dioses, pero no es más que el último avatar del destino humano: prolongar la evolución biológica con la evolución cultural.
Los potenciadores del cerebro son sustancias estimulantes que aumentan la capacidad de atención y disminuyen la sensación de cansancio. En algunas universidades americanas, hasta una cuarta parte de los alumnos reconoce que utiliza ese tipo de fármacos, lo que ha planteado un problema parecido al del dopaje en el deporte. ¿No estarán en condiciones de superioridad los estudiantes que usen esas sustancias? El Ritalín, un fármaco usado en EEUU para tratar la hiperactividad, produce en los niños normales un aumento de 100 puntos en los test de evaluación académica (SAT). ¿No deberían, entonces, tomarlo todos nuestros alumnos? Por otra parte, se busca con ansiedad productos que sirvan para evitar los trastornos de la memoria. Las pruebas hechas con donepezil ofrecen resultados prometedores. Sin embargo, no aumentan el conocimiento, sino, en todo caso, la capacidad de utilizar mejor los que ya se tienen, o de aprender más.
Otra posibilidad es la realidad aumentada, que consiste en enriquecer nuestra entrada de datos. Imagínense que según pasean por una calle están recibiendo no sólo los datos que reciben sus sentidos, sino los proporcionados por otros sensores o bancos conectados. Podrían tener información de las personas con que se cruzan, conocer la historia de los monumentos por donde pasan, estar continuamente en contacto con su red social…
Estas dos ampliaciones de la inteligencia plantean un problema a los educadores. La educación no es ya sacar las mejores posibilidades de cada persona, sino integrarla debidamente en un mundo donde parte de su inteligencia va a estar fuera de él. Cada vez es más evidente que al hablar de educación estamos tratando de la estructura básica del ser humano. La última gran mutación del cerebro sucedió posiblemente hace 200.000 años. Nuestros bebés nacen con un cerebro del pleistoceno, que al cabo de 10 o 12 años se ha transformado completamente. Han asimilado en ese breve lapso lo que la humanidad tardó en elaborar decenas de miles de años: lenguaje, capacidad de modular las emociones y controlar la conducta, normas de convivencia. El problema principal es: ¿qué tipo de cerebro vamos a configurar en el niño mediante la educación? No debemos olvidar que la educación es la actividad fundadora de la humanidad, que la más verdadera definición de nuestra especie es la que educa a sus crías, y que, por lo tanto, la evolución está pendiente de estas decisiones.

viernes, 8 de octubre de 2010

«Romper la espiral del escaqueo»

¿Es este el instituto ideal? De creer la información que ofrece el periódico parece que sí, también parecen pensarlo sus directivos. Se trata del IES Julio Verne de Leganés (Madrid).
¿Hay muchos institutos públicos que convoquen a todos los padres para entregarles en mano las notas de sus hijos trimestralmente? ¿Y que tengan un programa de seguimiento personalizado de alumnos conflictivos, cada uno de ellos a cargo de un profesor que lo tutoriza de manera voluntaria durante todo el curso?
En cinco años, han pasado de tener una tasa de titulados en ESO del 72,5% (en el curso 05/06) al 84,4%. Y la tasa de promoción de curso de 1º a 2º de Secundaria ha pasado de un 74,3% al 85,6%. Luego está lo que cuenta y no se contabiliza: el buen clima de trabajo que los profesores aseguran que tienen, el espíritu de equipo, el respeto que tienen la mayoría de alumnos.
Dice el director que ha logrado «romper la espiral del escaqueo».
No puede ser que el que más pone más pierde. Lo normal es que en un centro sean cuatro los que tiran y el resto va a su bola. Y eso se logra poco a poco, trabajando de uno en uno, sacando lo mejor de cada cual. La clave está en las familias. Tienen que implicarse en la mejora de la educación de sus hijos y formar parte del proyecto del centro.

miércoles, 23 de junio de 2010

Un sistema perverso

Los exámenes de la selectividad sirven entre otras cosas para tomar el pulso de una sociedad. Miden la salud del sistema educativo porque en ellos aparece el producto final. El resultado de tantos recursos y horas de dedicación por parte de tanta gente. Pero la selectividad mide no sólo los conocimientos y capacidades, se supone que ante todo examina la madurez de quienes quieren seguir estudiando en materias más especializadas.

No todas las comunidades autónomas tienen los mismos parámetros. En todas las materias al alumno se le presentan dos opciones. En ésta comunidad, en la que comienzo a menajarme, en historia las opciones quedan fijadas entre los nueve primeros temas para la opción A, la historia de España hasta el siglo XVIII y los nueve últimos, la opción B, para la historia contemporánea. En cada opción hay uno de los nueve temas a desarrollar con amplitud y seis preguntas cortas, que valen seis y cuatro puntos sobre diez respectivamente, todas las preguntas dentro de cada bloque, de modo que no hay necesidad de saberse toda la historia de España, con la mitad basta. Los alumnos podrían prepararse un sólo bloque de temas. Es lo que muchos hacen . Lo que es más grave es que algunos centros, o profesores, hagan lo mismo, que se dediquen durante todo el curso escolar a preparar una sola de las dos opciones. Y curiosamente los temas que preparan no son los de la historia contemporánea. Eso se ve, al corregir, en muchos exámenes; el detalle en que están respondido el tema, con desarrollos que no aparecen en los libros de texto, que se han visto en clase con amplitud gracias al tiempo de que se ha dispuesto al desdeñar la mitad del temario.

Es un sistema perverso porque no se prepara al alumno para que entienda y sepa de la historia de España, sino para que apruebe la selectividad. Exámenes memorísticos, con relaciones de reyes, fechas, batallas -todo eso que se olvida a los pocos días de hacer el examen-, pero sin visión de conjunto y con muchas referencias a la historia local o provincial, pero sin entender los grandes flujos de la historia y sus significados y consecuencias. Este sistema tan perverso responde a una mentalidad conservadora que pide resultados, eficiencia -no es extraño que luego en las pruebas generales de diagnóstico y evaluación estas comunidades salgan mejor paradas que otras- pero que no prepara a individuos autónomos reflexivos, críticos, capaces de tomar decisiones responsables por su cuenta.

lunes, 21 de junio de 2010

Un caso especial

Recibo un examen en el que cada letra, cada rasgo sobre la superficie casi desgarrada del papel ha requerido un esfuerzo enorme. Todo en él son señales que como no soy grafólogo ni psicólogo no me atrevo a interpretar, pero que indican un caso especial.
Para llegar hasta aquí ha tenido que pasar por distintos niveles y en todos se ha dado un empujoncito hacia arriba, como el que yo mismo he de dar en este momento.
Lo corrijo con gran incomodidad. Nadie me ve, nadie es testigo de mi propio esfuerzo ante el examen. En el examen hay un tema que exige un amplio desarrollo, cuatro preguntas de contestación corta y dos más larga. Las repuestas cortas no están mal. Hay una inteligencia detrás que comprende y pugna, El tema no está desarrollado, exige un esfuerzo extraordinario. Busco el medio para que la suma de notas llegue al aprobado. ¿Quién soy yo para interrumpir un proceso que tantos han ido apoyando?

lunes, 31 de mayo de 2010

Corregir, poner notas

Tuve un profe que solía repetir después de cada entrega de notas: "Yo no suspendo  a nadie, ya os suspenderá la vida". Pocos métodos tan arbitrarios, tan injustos. Era profesor de Historia de las Ideologías. La suya era previsible, casaba perfectamente con su desganada militancia contra el esfuerzo. Para un joven estudiante, que profesaba la fe en el Saber y que acababa de ingresar en el Templo de la Sabiduría, era incomprensible que tal individuo fuese profesor de universidad. Había comenzado como sustituto de un catedrático, este sí sabio, cuya bondad le inhabilitaba para hacer una selección de personal. Durante un tiempo fui tropezando con las huellas de su fría luz. Firmó un manifiesto de intelectuales catalanes pidiendo el voto, en unas elecciones europeas, a favor de Herri Batasuna. Eran los tiempos de la masacre de Hipercor. Una editorial le encargó una enciclopedia de consulta, con el fracaso anunciado en la lista de colaboradores. Después se convirtió en profesor titular, no sé si llegó a catedrático, aunque todo es posible.

No hay trabajo más ingrato para el profesor que corregir y poner notas. A la dificultad de fijar una nota justa se unen los lazos que se van estableciendo a lo largo del curso con los alumnos. Por no hablar de las más o menos sutiles presiones de los padres -de algunos padres- trimestralmente interesados en cómo van sus hijos y en exponer lo mucho que trabajan o lo que les cuesta compaginar sus diversas actividades. Sin embargo, la nota final en un momento necesario si creemos en la igualdad de oportunidades. Delante de los 30 alumnos y sus 30 exámenes se borran las procedencias, las amistades, las ayudas, las presiones. Poner nota es uno de los pocos momentos en los que a un hombre se le juzga por si mismo, por lo que vale, por su esfuerzo, por su valía. La vida que viene después no suele ser justa. Es entonces cuando comienzan a actuar las amistades, las familiaridades, las corruptelas.

martes, 11 de mayo de 2010

Más sobre creatividad


Padres y profesores, dos colectivos cuestionados. ¿Hemos hecho los deberes, hemos cumplido con nuestras obligaciones? Aquí, una opinión a tener en cuenta:
El cambio debe ser hecho teniendo en cuenta las emociones, tomando conciencia del propio cuerpo para llegar después al intelecto. Esto es lo que propone el movimiento Pedagogía 3000. El niño y la niña de hoy han cambiado a una velocidad que sobrepasa en general la capacidad  de educar de padres y profesores. Sus niveles de sensibilidad, captación y empatía son extraordinarios. Esto choca frontalmente, con un sistema escolar en crisis, en el que los educadores buscan nuevas maneras de motivar a unos alumnos apáticos y rebeldes respecto a la educación que reciben y la sociedad en constante cambio en la que se desenvuelven. Gran parte del problema radica en la dificultad de acoger los cambios que los jóvenes muestran en sus intereses, valores y pautas de aprendizaje. Educar en el tercer milenio es facilitar a nuestros hijos e hijas un proceso hacia la creatividad (nuestra esencia como seres humanos), hacia la libertad (capacidad de elección consciente) y hacia una visión integral de sí mismo.

Albert Einstein cuando su profesor de física del politécnico, Jean Pernet, le puso un uno en el curso de Experimentos de física para principiantes. Es conocida la proverbial insolencia, falta de esfuerzo e indisciplina del extraordinario científico en su etapa académica del Politécnico de Zurich (aprobaba física justito y suspendía matemáticas). Walter Isaacson narra en su obra Einstein. Su vida y su universo que Pernet preguntó un día a Einstein: “¿Por qué está estudiando usted física en lugar de medicina o abogacía?”. Y el estudiante respondió: “Porque para esas materias tengo todavía menos talento”. Einstein realizaba los experimentos a su manera y Pernet preguntaba a su ayudante: “¿Qué vamos a hacer con Einstein? Siempre hace algo distinto de lo que le he ordenado”. El resto de la historia, esta vez con final feliz, ya lo conocen ustedes. 

miércoles, 31 de marzo de 2010

Contra la tontuna lingüística

Este correo que corre por ahí:

Yo no soy víctima de la LOGSE. Tengo 48 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política. En párvulos (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña". Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba "El Parvulito", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Parvulito, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.

En EGB estudiábamos Lengua Española, Matemáticas (las llamábamos "tracas" o "matracas") Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica (dibujo y trabajos manuales), Religión  y Educación Física. En 8º de EGB, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te suspendían.

En BUP, aunque yo era de Ciencias, estudié Historia de España (en 1º), Latín y Literatura (en 2º) y Filosofía (en 3º y en COU). Todavía me acuerdo de las declinaciones (la 1ª.: rosa, rosa, rosa, rosae, rosae, rosa en el singular; -ae, -ae, -as, -arum, -is, -is, en el plural; la segunda;-us, -e, -um, -i, -o, -o, en el singular; -i, -i -os, -orum, -is, -is, en el plural; no sigo que os aburro), de los verbos (poto, potas, potare, potabi, potatum, el verbo beber), de algunas traducciones ("lupus et agni in fluvi ripa aqua potaban; superior erat lupus longeque agni": el lobo y elcordero bebían agua en el río; el lobo estaba arriba, lejos del cordero; "mihi amiticia cum domino erat": yo era amigo del señor). 
 
Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda... 
 
Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura. Aprendí que se dice "Presidente" y no Presidenta, aunque sea una mujer la que desempeñe elcargo.

Y... vamos con la Gramática.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente". ¿Cuál es el del verbo ser? Es "el ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte".

Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", o "residenta”.

Y ahora, la pregunta del millón: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

No me gustan las cadenas de correos electrónicos (suelo eliminarlas) pero, por una vez, os propongo que paséis el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no "ignorantas semovientas", aunque ocupen carteras ministeriales).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el violinisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!
Profesora de música en un instituto publico.

lunes, 29 de marzo de 2010

En EE UU, a los exámenes se va cargado de libros para consultar

Este hombre, Thomas Kailath, nacido en Pune (India) hace 74 años, matemático e ingeniero, consiguió mediante su trabajo matemático, romper una barrera histórica en la miniaturización de los chips, la de los 100 nanómetros. Se pensaba que el límite eran de 100 nanómetros [un nanómetro es una millonésima parte de un milímetro], pero de momento ya se ha llegado a los 32.

Thomas Kailath habla de la importancia de la educación, del modelo de educación:
"Tuve un gran profesor en India que se empeñó en que fuera el primero de la clase también en matemáticas. Mi familia procede del Estado de Kerala. Somos cristianos. Y el padre de un amigo de la parroquia de mi ciudad, que se había doctorado en Estados Unidos, me instó a solicitar una beca allí. Él conocía gente importante. Envié mi petición al MIT y a la Universidad de Harvard. Ambas instituciones me admitieron".
Estados Unidos es líder en tecnología y lo seguirá siendo por sus excelentes universidades y su capacidad de atraer inmigrantes. La educación no es memorística. A los exámenes se va cargado de libros para consultar. El estudiante recibe mucha información teórica sobre la que basar su trabajo práctico.

viernes, 26 de marzo de 2010

Si non è vero

Este correo que corre por ahí,
Esta trascripción, aunque parezca exagerada, es verídica y exacta. Esto es una clase con 1º ESO (12 años) un jueves a 5º hora. Sólo es un ejemplo.
Los nombres de los alumnos son ficticios para que su ignorancia quede en la intimidad de la clase.
Profe: Bueno chicos, hoy vamos a estudiar el vocabulario de las comidas en inglés: copiad estas 5 categorías (las escribo en la pizarra) y escribís en cada columna todas las palabras que os sepáis.
Amanda: ¿En inglés?
Profe: Sí, mejor que en Ruso, en inglés.
Luis. Profe, ¿cuántas categorías?
Profe: 5. Las que hay en la pizarra.
Luis: A mi no me caben.
Profe: Pues prueba a poner la hoja apaisada
Luis: ¿qué significa apaisada?
Profe: Horizontal, o sea: así (lo demuestro)
Juan: ¿qué título ponemos?
Yo: Prueba con “Food”, que es el que he escrito en la pizarra.
Fran: ¿puedo hacerlo a lápiz?
Yo: No, no puedes. Ya sabes que en el cuaderno sólo se escribe con bolígrafo.
Jessika:¿Cómo se dice pepino?
Profe: He dicho que escribáis el vocabulario que sepáis vosotros. No el que sepa yo.
Noel: ¿El huevo es una verdura?
Profe: No, no es una verdura
Federico: ¿qué título ponemos?
Profe: Lo he dicho ya dos veces.
Amanda: ¿Se puede poner “rechicken”?
Profe. No, porque repollo no se dice así en inglés (risas generalizadas)
Nieves : ¿Cómo se dice calamar?
Profe: He dicho que escribáis el vocabulario que sepáis vosotros.. No el que sepa yo.
Jesús : ¿Hay que escribirlo en el cuaderno?
Profe: Pues a no ser que quieras escribirlo en la mesa...
Ricardo:  Profe, ¿Pero, qué hay que hacer?
Profe: ¿Pero tú te has lavado las orejas esta mañana?
Nieves : ¿Puedo poner zumo en la categoría de postres?
Profe: Mejor ponlo en la de líquidos.
Fran: ¿Puedo poner pollo en la categoría de postres?
Profe: En este continente, no.
......................................
10 minutos después
Profe: bueno, ahora vamos a empezar. Levantáis la mano y vais diciendo palabras; yo las escribo en el encerado. Empezamos con las verduras.
(Levantan la mano 10 alumnos y todos gritan a la vez distintas verduras)
Brócoli!
Carrots!
Salad!
Pepination!
Eggs!
Yo: he dicho que los huevos no son una verdura. Y por favor, levantad la mano y esperad a que yo os nombre para decir la palabra porque no tengo 10 orejas para entenderos a todos al mismo tiempo. ¡Arturo, no le pases notitas a María que se las leo al resto de la clase!
Arturo: ¿con cual empezamos?
Profe: con las verduras. Empieza tú, Marisol.
Marisol. Es que se me ha olvidado el cuaderno en casa.
Profe: ¿Y qué llevas haciendo estos 15 minutos, criatura? A ver, hazlo tú, Pepe.
Pepe: ¿quién, yo?
Profe: Eres el único Pepe que hay en la clase, así que vas a ser tú.
Pepe: Orange
Profe: La naranja me la pones en frutas, por favor.
Juan: Profe, el otro día oí un chiste verde, ¿puedo contarlo?
Profe: Pues aunque haya verduras de por medio, no, no puedes contarlo.
María: ¿Esto cae en el examen?
Profe: Bueno, puede que tengáis suerte y para entonces esté recuperándome de esta clase en un sanatorio mental, y entonces no habrá examen.
Todos: BIEEEEEN!
¡Y luego dicen que tenemos demasiadas vacaciones! yo os aseguro que con cuatro de estas clases al día alguno ya estaría pensando si tirarse al tren o al autobús de línea.

PD: Los PCPI son similar o peor, cuando querais lo podéis comprobar.

miércoles, 10 de marzo de 2010

El viejo método a veces funciona

Un ligero estímulo, el periplo de Alejandro. 26 folios de una vida breve, uno para cada alumno. Cada alumno buscando una anécdota, un hecho, una idea, una opinión, una huella. El chisporroteo en las mentes de doce años, el buceo en el pasado, lo que hizo y lo que de él se ha dicho, el movimiento, la agitación de la inteligencia.

Cada grupo es un mundo y la dinámica que en él se establece difiere de cualquier otro. Yo hablo de añadas, tan sensibles a la intensidad lumínica, a la lluvia que se precipita en el momento preciso, al viento, a las heladas. Encontrar un grupo en el que los líderes de la clase sean los alumnos en los que ha prendido la avidez es cosa extraña, pero a veces sucede. Un grupo en el que el profe tiene que detener a los alumnos que se pelean por obtener la mejor nota porque zahieren a los más torpes o perezosos o vagos o con peor suerte o más desatendidos. Es un chutazo para el profe un grupo así, como venido del pasado, donde la calificación de un mero ejercicio de clase es mirada con lupa, donde los alumnos cantan victoria por un mero signo positivo en el cuaderno de ejercicios.

Quizá tenga razón Roger Schank cuando dice que la escuela está muerta, que la enseñanza con las nuevas tecnologías está por construir, que la vieja dinámica entre el profe que enseña y los alumnos que escuchan, escriben o cabecean está muerta. Probablemente tiene razón, pero el viejo método a veces, muy raras veces, funciona y el día en que todos los alumnos se ponen a preguntar sin descanso y el profe no da abasto para tanta sed, ese día es un acontecimiento.

martes, 23 de febrero de 2010

Una opinión de 93 años.

JOSÉ CASTAÑO Profesor de Primaria.

El 1 de mayo de 1939 dos falangistas le detuvieron y condenaron a 30 años de prisión.
"Luché con el ejército republicano en el frente de Teruel durante un año. Había militado en el Partido Radical Socialista y en Unión Republicana".
Sólo pudo incorporarse como maestro meses antes de que Franco muriese en 1975. A los 58 años terminó el curso de prácticas y juró lealtad a los principios del Movimiento. Maestro de Lengua. Ahora organiza trabajos monográficos, da clases de apoyo a los alumnos más atrasados y echa una mano en secretaría con el papeleo.

Opina sobre el pacto educativo:
"He oído que pretenden recuperar la tarima para elevar la autoridad del maestro. Eso son estupideces. No creo que los niños de ahora sean peores que los de las generaciones anteriores. El problema es que no recordamos cuando nosotros éramos chiquillos. Nunca se comportarán como un adulto. Si intentas imponerles algo lo rechazarán. Se debe razonar con ellos con cariño y paciencia. Ése es el único camino para que aprendan y respeten a los docentes".

"Creo que es una buena idea porque el sistema educativo no puede cambiar constantemente en función del partido que esté en el poder. Es fundamental que eliminemos el matiz ideológico de las aulas. Deberíamos mirar el modelo francés, donde estas decisiones no las toman políticos, sino funcionarios especializados y capacitados para crear un modelo que funcione y se prolongue en el tiempo sin lastres dogmáticos".

"Dominan perfectamente las materias, pero desconocen cómo deben impartirlas en el aula porque sus periodos de prácticas son mínimos. Y de ahí derivan la mayoría de trabas con los alumnos. Los maestros deben ser capaces de convencer a los niños de que están en lo cierto argumentando. Es así como se alcanza una autoridad moral sobre los niños, que no son tontos, y lo palpan enseguida".
"Destruyeron a la mejor generación de profesores que ha tenido jamás este país, la que se formó con el Plan Profesional de la II República, aquella a la que enseñaron a enseñar".  "Y al resto, ni nos dejaron incorporarnos. Eso sí, como les hacían falta profesores, le dieron el título a muchos afectos al régimen que no habían pisado un aula en su vida" .

viernes, 19 de febrero de 2010

Roger C. Schank: Los colegios no deberían existir

Dime algo y lo olvidaré, enséñame algo y lo recordaré, pero hazme partícipe de algo y lo aprenderé. Confucio.
¿Aprendemos memorizando o aprendemos haciendo?
Roger C. Schank, investigador del mundo en Inteligencia Artificial, Teoría del Aprendizaje y construcción de entornos virtuales de enseñanza, profesor durante 35 años en Standford, Yale o Northwestern enseña que la memorización no sirve de nada, sólo se aprende haciendo (learn by doing). Ahora está empeñado en acabar con el actual sistema educativo, para ello ofrece sistemas alternativos de aprendizaje desde su compañía Socratic Arts y su organización sin ánimo de lucro, Engines for Education. Estas son algunas de sus ideas y propuestas.
El sistema educativo, invariable desde hace siglos, se podría resumir así: un profesor entra en clase y habla. Los alumnos, como mucho, toman apuntes. Como no pueden recordar lo que se les dice, les hacen exámenes. Pero poco después de pasar esos exámenes, olvidan todo. Entre otras cosas, porque no se puede aprender lo que nos dicen. Los recuerdos siempre van asociados a sorpresas, emociones, retos. Se aprende haciendo.
El problema es el aula. Cuando hay aulas y un maestro al frente, aprender haciendo es casi imposible. Cambiar esto significa prescindir de las aulas, así como de la idea de un profesor de pie delante de 30 niños, que sabe qué es verdad y te lo va a contar. Este cambio resulta inconcebible para los colegios. Si entiendes la educación como otra cosa que no sea práctica y experiencia, te has equivocado en tu percepción de la educación. Y todos los filósofos famosos, como Eisntein o Wittgenstein, han dicho exactamente lo mismo, pero las escuelas no lo hacen.
Los políticos nunca se han preocupado de educar realmente a los niños, ni nunca lo harán. Todos hablan de educación porque así consiguen votos, pero un electorado verdaderamente preparado haría preguntas difíciles a los políticos, y les complicaría la vida. Los votantes tontos son más fáciles de tratar.

Los profesores no tienen la culpa. Han aprendido a vivir en un sistema tonto, pero normalmente empiezan con grandes ideales y aprenden a adaptarse. Podrán aprender a enseñar de una nueva manera cuando exista una nueva manera.
Demasiados niños brillantes y motivados se vuelven adultos infelices porque les aterrorizaban las matemáticas, o los profesores, u otros niños, o tenían algo que les gustaba hacer y no era el colegio. Me preocupan esos niños. Y vivimos en democracias donde todos pueden votar. Cuando todo el mundo está sin preparar, votarán de una manera simplista. Puede que funcione para los políticos, pero no funciona para el mundo.
Tenemos que dejar de pensar que si a un niño se le dan mal las matemáticas eso significa que tiene un problema de aprendizaje, y empezar a preguntarnos qué es lo que hace bien y permitirle mejorar en eso.  Dejemos a los niños ser como son y enseñémosles en ese contexto, haciéndoles mejores en sus inclinaciones naturales.

La escuela ayuda a reforzar muchos malos comportamientos. No creo que los colegios deban existir. Los niños necesitan aprender en contextos más fáciles, que no sean tan traumáticos. La escuela en casa arregla uno de los problemas importantes de los colegios: que los colegios y los profesores hacen que los niños se sientan mal consigo mismos.

Todo el colegio es una pérdida de tiempo si piensas que su papel es realmente el aprendizaje. La educación más importante ocurre en casa o en el trabajo. La mayoría de lo que se aprende en el colegio se olvida. Lo que sí aprenden los niños en el colegio es cómo tratar con otros niños, con la autoridad, con las normas, etc. Muchas veces, un mal profesor es el que es mezquino o descuidado en su trato con la gente. Esos profesores deberían ser despedidos, porque su papel principal, en mi opinión, es apoyar a los niños. 

La buena noticia es Internet. Podemos crear buenas experiencias educativas e inmediatamente permitir a cualquier niño del mundo participar en esas experiencias. Un plan de estudios bien construido una vez puede utilizarse en todos los colegios y hogares del mundo mientras haya mentores en línea para ayudar. ¿Podemos hacerlo? Seguro que sí.
El objetivo no son las notas de los exámenes, sino la felicidad. La felicidad proviene de una vida emocionante, que incorpora habilidades laborales, capacidad de razonamiento, capacidades personales, y no incluye fórmulas matemáticas ni obras literarias que consideran sagradas las distintas culturas. Tenemos que enseñar lo que importa hoy en día. Dejemos de convertir a los niños en intelectuales y hagamos que sean ciudadanos de provecho.
 

martes, 2 de febrero de 2010

Un profe tropieza y cae

Un profe tropieza con unas mochilas en clase y se cae. Al cabo de unos días explica un ejercicio en la pizarra, a espaldas de los alumnos. Un grupito de tres planea someterlo a una trampa. Por detrás con sus carpetas hacen ruido, lo empujan para para ver si cae mientras el tercer compañero lo graba en un móvil. La dirección considera el incidente como una falta grave -no quedó grabado en la cámara-, los alumnos son expulsados a casa durante una semana.

Nuestra labor como profesores es instructiva, pero también educativa. Todos en fase de formación, en algún caso pequeños salvajes en fase de adiestramiento. De ambas cosas nos considera el Estado y la sociedad responsables. Es evidente que los alumnos en cuestión necesitan ser castigados y que el castigo forma parte de su educación. Un castigo excesivo deja de ser educativo y puede torcer caminos y condenar el aprendizaje, pero uno benigno incumple su función porque puede ser entendido como debilidad y como invitación a seguir por esos derroteros. ¿Dónde está el punto medio? Esa sabiduría la adquiere el profesor con los años y la experiencia. No funcionan las soluciones reglamentistas que consideran todos los incidentes iguales. Hay que modular y responder a los hechos según cada ocasión.

jueves, 14 de enero de 2010

Autonomía de centros

Parece que el nuevo mantra de la Administración contra el fracaso escolar es "autonomía escolar". Que es un mantra lo demuestra el que no hay orientaciones precisas sobre qué deba ser la autonomía y cada centro para no perder la ayuda o para estar en primera linea de combate tantea en la oscuridad, presenta un proyecto y luego asegura que los objetivos se han realizado. Veamos algunos ejemplos, tal como nos lo cuentan.

La Escuela Miralvalle, de Plasencia, en Cáceres, funda su autonomía en la gestión de su biblioteca para mejorar en lectura y participación de las familias en el centro (sic). Así que manos a la obra crearon equipos de atención a la diversidad, de educación por la paz y de tecnologías de la información y la comunicación (TIC).
"Elaboramos un plan de mejora y creamos un proyecto de biblioteca en el que participaron profesores, padres y alumnos. Todo ello favoreció la coordinación interna del centro y nos animó a seguir avanzando en esa dirección". 
Seis años después, esta escuela extremeña aprueba con nota ambos propósitos. El porcentaje de aprobados en 6º de Primaria ha pasado del 78% al 92%, afirma la directora.

El (IES) Azorín de Petrer, Alicante, creó un cargo educativo original: el de coordinador de la convivencia, que dirige una comisión de profesores, alumnos y padres.
 "El eje vertebrador del centro no tiene que ser el equipo directivo sino los profesores, los tutores y los alumnos. Entre todos ofrecemos soluciones positivas. Los problemas se atajan y no siempre se solventan con expulsiones".
El medio centenar de expedientes disciplinarios que cada año firmaban los profesores se quedan ahora en dos. Y el éxito académico de los alumnos también ha mejorado. La tasa de fracaso escolar ha bajado de un 20% a un 15%.

El IES Alcarràs, Lleida, tiene un plan mucho más convencional. Ha contratado a monitores para que ayuden a los estudiantes que lo necesiten y quieran solicitarla, una vez que acaban las clases. Los monitores son estudiantes universitarios.

En la escuela donostiarra Amara Berri se aprende jugando. Los alumnos hacen un periódico y preparan programas de radio y charlas en público, dejando el libro de texto en el armario.
"Los chavales juegan a ser periodistas y a la vez desarrollan competencias comunicativas". 
El objetivo de este colegio, en el que estudian alumnos de hasta 12 años, es que todas las actividades tengan un "para qué", es decir, una finalidad que los estudiantes vean útil para la vida.

La cuestión es, ¿mejora la autonomía los resultados? Pues sí y no, depende de muchas variables, es decir, como en cualquier otro centro.