Mostrando entradas con la etiqueta Profesores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Profesores. Mostrar todas las entradas

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Mal ejemplo


               "El sistema ahoga el potencial de la enseñanza pública y la sociedad contribuye a la mala educación.

                Estamos ante un sistema perverso que ahoga el potencial de igualación social de la enseñanza pública, su misma razón de ser. Se reducen las plazas de interinos, no se aumentan las de fijos, sube la ratio de alumnos por aula y los profesores se ven obligados a aumentar sus horas lectivas, convirtiendo la jornada laboral en una carrera atolondrada de una clase a otra, y a menudo, de un universo a otro, dado que hace tiempo que los niños más tiernos comparten el instituto con alumnos de bachillerato. A los profesores no les llega la camisa al cuerpo y sufren ese desgaste sabiendo que ya no hay bajas que valgan, que las jubilaciones se retrasarán y que una vez que se apague el ruido de las manifestaciones públicas ellos solos habrán de enfrentarse a la precariedad diaria. Así ha sido siempre.


              Me pregunto si de verdad somos conscientes de eso. Hablamos de la desaparición de la Filosofía o de las asignaturas artísticas cuando lo cierto es que una parte alarmante del alumnado no sabe escribir o leer con soltura. A eso se suma un asunto más turbio que ha ido complicándose en los últimos años: la mala educación. Abundan los problemas de mal comportamiento. Pero, ¿cómo podría ser de otra manera? No es solo la escuela quien educa, ni tan siquiera son los padres los únicos responsables, es la sociedad misma la que marca el tono: el ambiente que se palpa en la calle; el lenguaje que se emplea en los medios de comunicación; la consideración pública de los educadores; el respeto que los padres muestran hacia el profesorado; la forma en la que nosotros mismos, los que opinamos públicamente, utilizamos ese pequeño poder que se nos presta. Todo eso suma, o resta. Y por lo que oigo, leo y veo no me extraña que, además del recorte de recursos a la escuela, estemos también contribuyendo a su deterioro con un ejemplo generalizado de grosería".

martes, 10 de septiembre de 2013

"No puede haber mejor sistema educativo que sus docentes"


"El director del Programa para la Evaluación Internacionalde Alumnos (PISA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Andreas Schleicher, opina que en España hay "muchos" profesores en relación al número de alumnos y considera que no se debe pagar a todos lo mismo, sino "atraer a los mejores" con incentivos.

"No puede haber mejor sistema educativo que sus docentes", ha afirmado Schleicher en el Encuentro de la UIMP 'Educar en el siglo XXI: buenas prácticas en el sistema educativo español', durante el que ha definido a los profesores como "el corazón" del mismo.

Así, y a partir de los datos que obtienen los distintos países en el informe PISA, ha abogado por seguir también el ejemplo de Finlandia, Canadá o Singapur, donde los profesores se sienten "parte del sistema", se dedican a "desarrollarlo" y tienen un "papel" en el "diseño" de lo que enseñan y no sólo imparten "conocimientos prefabricados", algo que, a su juicio, contribuye a aprovechar su talento.


Además, ha opinado que, a diferencia de algunos de estos países, en España hay "mucho aislamiento entre centros", que desconocen cómo se enseña en otros de su entorno, lo mismo que ocurre con los profesores, citando países que, como Canadá, han dedicado "esfuerzos" a que los profesores trabajen juntos, destinando una serie de horas a reciclarse y a conocer qué hacen otros docentes".

viernes, 21 de diciembre de 2012

Mi solución: mejor profesorado


"Todo el mundo reconoce el problema, todos sabemos que la mayoría de nuestros estudiantes fracasa, todo el mundo entiende que una población culta es la única esperanza para el futuro de la democracia, y sin embargo cada reforma sólo sirve para empeorar las cosas. Mi solución: mejor profesorado. ¿Cómo conseguimos mejores profesores? Pagándoles el mismo sueldo que a los abogados, médicos y directivos de bancos de inversiones, y enseguida los estudiantes más brillantes optarán por una carrera en la enseñanza. Se podría financiar fácilmente suprimiendo una cantidad X de inútiles proyectos armamentistas, reduciendo el presupuesto militar, pero eso nunca se hará, al menos en un mundo que se parezca a este en el que hoy vivimos. Y así seguiremos revolcándonos en nuestra miseria". (Paul Auster, en Aquí y Ahora. Cartas 2008-2011 entre Paul Auter y J.M. Coetzee).

jueves, 27 de septiembre de 2012

Ser un buen profesor


           “Siempre, desde la época en la que se había movido a trompicones en las primeras clases de inglés de primero,  se había percatado del abismo existente entre lo que sentía por su asignatura y lo que impartía en clase. Había esperado que el tiempo y al experiencia redujeran ese abismo pero no había sido así. Las cosas que llevaba muy dentro de sí eran profundamente traicionadas cuando hablaba de ellas en sus clases;  lo que estaba más vivo se marchitaba en sus palabras y lo que le emocionaba más se volvía frío al pronunciarlo. Y la conciencia de su insuficiencia le angustiaba tanto que su percepción crecía con normalidad, como si fuera tan parte de él mismo como sus hombros encorvados.
            Pero durante las semanas que Edith pasó en San Luis, cuando daba clases, se encontraba a veces tan abstraído en su asignatura, que se olvidaba de sus limitaciones, de sí mismo, e incluso de los alumnos que tenía enfrente. De vez en cuando se sentía tan arrebatado de entusiasmo que tartamudeaba, gesticulaba e ignoraba los apuntes de clase que normalmente guiaban sus discursos. Al principio le molestaban estos arranques, como si se tomara demasiadas confianzas con su asignatura, y se disculpaba con sus alumnos pero cuando éstos empezaron a reclamarle después de las clases, y cuando sus ejercicios empezaron a revelar indicios de imaginación y el asomo de un amor vacilante, se animaba a hacer aquello a lo que nunca le habían enseñado. El amor a la literatura, al lenguaje, al misterio de la mente y el corazón manifestándose en la nimia, extraña e inesperada combinación de letras y palabras, en la tinta más negra y fría… el amor que había ocultado, como si fuese ilícito y peligroso, empezó a exhibirse, vacilante en un principio, luego con temeridad y finalmente con orgullo".

                        (de Stoner, de John Willimas)

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Dar clase


        “A pesar de que sólo iba a enseñar fundamentos de gramática y composición a un grupo poco selecto de alumnos, aguardaba la tarea con entusiasmo, apreciando profundamente lo que representaba. Programó el curso la semana antes del comienzo del semestre de otoño, valorando las posibilidades que había mientras luchaba con los materiales y temas de esa empresa pero sentía la lógica de la gramática y pensaba que percibía cómo le salía de adentro, calando el lenguaje y respaldando el pensamiento humano. En los simples ejercicios de composición que preparó para sus alumnos advertía las potencialidades de la prosa y sus bellezas y ansiaba animar a sus alumnos en la medida de su entusiasmo.
             Pero en la primera clase que tuvo, después de las rutinas iniciales de inscripciones y planes de estudio, cuando empezó a hablar sobre su asignatura a los alumnos, se dio cuento de que su deslumbramiento se le había quedado escondido dentro. A veces, cuando hablaba a sus alumnos, era como si estuviera fuera de sí mismo y observase a un extraño hablar a un grupo reunido contra su voluntad, escuchaba su propia voz desmotivada recitando los materiales que había preparado y nada de su entusiasmo aparecía durante la charla.
             Se encontraba libre y realizado en las clases en las que era el alumno. En ellas era capaz de recapturar el sentido de descubrimiento que tuvo aquel primer día en el que Archer Sloane le había hablado en clase y él se había convertido, por un instante, en alguien diferente al que había sido. Mientras su mente se entretenía en su asignatura, mientras contra el poder de la literatura que había estudiado e intentaba entender su naturaleza, era consciente del cambio constante en su interior y, mientras era consciente de ello, salía de sí mismo y entraba en el mundo que le contenía, de manera que sabía que el poema de Milton que había leído o el ensayo de Bacon o el drama de Ben Jonson cambiaban el mundo de que eran sujetos, y lo cambiaban por su dependencia de él. Casi no hablaba en clase y sus notas raramente le satisfacían. Como sus clases para los jóvenes alumnos, que no traicionaban sus profundos conocimientos".

                                                             (de Stoner, de John Williams, )

viernes, 4 de mayo de 2012

El absentismo de los funcionarios

Esta carta:


"Leo en la prensa que el Gobierno estudia aprobar este año un plan contra el absentismo de los funcionarios, que incluiría que éstos no cobren su salario íntegro durante los primeros 90 días de baja por incapacidad temporal.

Soy funcionario desde hace 27 años. Y de los peores: profesor de instituto. En estos años sólo he tenido una baja laboral, debido a una operación, de duración inferior a un mes. Ahora, y desde hace dos meses estoy de baja. Sufrí un atropello del que salí malparado con unos cuántos huesos rotos. Según los médicos tengo aún para otros dos meses. ¿Es eso absentismo laboral? ¿Si me bajan el sueldo durante estos meses, mi médico me dará el alta antes? ¿Es justo que a una persona en un caso como el mío, o casos mucho peores (pensemos en un cáncer) le sumen a su desgracia un recorte de salario? ¿Tiene una persona menos necesidades por el hecho de estar enfermo o, al contrario, posiblemente tenga más (y con la reforma sanitaria peor aún)? ¿La forma de luchar contra el absentismo y otros fraudes no debería ser una utilización adecuada de la inspección del Estado? ¿Por qué disfrazar los nombres de las cosas?

Esto es un nuevo recorte. Uno más dentro de esta descabellada política económica que no lleva a ningún sitio. Al menos, a ninguno bueno".— Armando Serrano Ortega.

jueves, 23 de febrero de 2012

Un cachete o buen rollito

Escribía Arcadi Espada:


Hace 30 años Suecia decidió ilegalizar la zurra e instruyó a los padres para que se deshabituaran de la práctica. En pocos años la violencia adolescente aumentó de modo considerable. No atribuiré una relación de causa/efecto a las dos decisiones porque no me parece probada. Si las pongo juntas es porque hay quien atribuye a la zurra la fabricación de adolescentes vándalos, con pruebas que aún me parecen más inconsistentes.
Respecto a la conducta de los adolescentes lo más sensato y científico que he leído nunca son las tesis de la eminentísima Rich Harris que atribuye a los genes y al grupo de iguales (los amigos, para abreviar) la conducta y que relativiza la importancia de la educación. Aunque contraintuitivos, sus argumentos son sólidos y me hacen ser escéptico ante el valor educativo que tengan una zurra o una parábola socialdemócrata. Por tanto hay que matizar la utilidad de los cachetes que Giovanni Colasante le propinó a su hijo y que le han costado unas cuantas noches de calabozo sueco. No creo que la zurra ni su ausencia sirvan a la pedagogía. Pero eso no quiere decir que no sirvan al orden.
Parece que cuando una casa se llena de hijos cualquier actitud o gesto debe servir a su educación. Se produce así esa puerilización de la vida que consiste en que el sol paterno gire permanentemente en torno de la tierra infantil. La primera vez que llevé a mis dos gemelas al pediatra aquel hombre quiso instruirme: «Son dos personas y si una quiere comer a las 3 de la madrugada y otra a las 5 deberá respetarlo.» Lo miré fuertemente y le dije que la primera condición para que las gemelas comiesen es que sus padres sobrevivieran a la crianza. Y el rancho se sirvió siempre a una hora.
La pedagogía es un estupendo asunto, quién puede dudarlo. Pero a veces hay que tomar decisiones. Puede que antipedagógicas, pero imprescindibles para continuar con vida, y así poder seguir siendo pedagógicos. Entre ellas la de coger por los pedúnculos al niñito que se ha parado, exactamente, como un burro en medio de la calle y llevarlo por la fuerza, exactamente, al restaurante. Se trata, sin duda, de un momento desagradable. De una doble humillación de egos. Del hijo, reducido por la fuerza, y del padre, que ha tenido que acudir a la fuerza. Cualquier sociedad justa aplica la fuerza cuando se quiebra la ley. Una fuerza proporcionada. Pero justificada por algo que todo tipo de suecos se niegan a reconocer: no siempre un niño es inocente.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Clases particulatres

Nuestros conocimientoa adquiridos a lo largo de una vida están desaprovechados. Cualquier profesional liberal hace valer esos conocimeintos, ¿qué hacemos con los nuestros aparte de infrautilizarlos en las clases.

Faye Abraham trabaja como profesora particular de ciencias. Sus calificaciones escolares nunca bajaron del sobresaliente. Estudió Química en la Universidad de Bristol y sus trabajos de investigación de tercero y cuarto de carrera fueron galardonados con dos prestigiosos, y muy bien remunerados, galardones. Después trabajó en Goldman Sachs y aún tuvo tiempo para representar a su condado en el equipo de hockey, el de baloncesto y tocar la flauta en una orquesta. Ahora da clases particulares a domicilio y forma parte de una impresionante plantilla de “super tutores” -tal como han sido bautizados por los medios anglosajones­‑ que cobran en torno a 150 euros la hora.

En cualquier caso, en España, son muy pocos los profesores particulares que, independientemente de su formación y experiencia, cobren más de 30 euros la hora. Albert Clemente, director de Tusclasesparticulares.com la página web líder en anuncios de profesores particulares, afirma que "solo el 1,5% de los profesores anunciados [en torno a 70.000] piden 30 euros o más por impartir clases particulares". El espectro, además, se reduce a un anecdótico 0,07% si descontamos a profesores especializados en áreas artísticas, musicales o entrenadores personales, cuyas tarifas son más elevadas.

viernes, 13 de enero de 2012

¡Enseñar! Este arte no se enseña


Escribe en sus Memorias, Jean François Revel:
Enseñar! Este arte no se enseña. Lejos de los pomposos rebuznos y de las pesadas divagaciones verbales con que las teorías la han embotado, la pedagogía práctica está hecha en su mayoría de procesos humildes y simples que se improvisan en la práctica. La pedagogía teórica se reinventa precisamente cuando nadie sabe enseñar. Un ejemplo minúsculo: tanto en calidad de antiguo alumno como ahora de profesor, había constatado que muchos alumnos no conseguían seguir la clase porque en lugar de concentrar su atención en el contenido de lo expuesto estaban demasiado ocupados en tomar apuntes. Perdían el hilo del pensamiento y el desarrollo del discurso. Atrapaban al vuelo palabras sueltas y no ideas, preguntaban en voz baja a su alrededor: ¿Qué ha dicho? Y se inclinaban sobre el cuaderno de sus vecinos para copiar al azar y presos del pánico lo que veían allí escrito sin comprenderlo. Así que adopté el método de prohibir a mis alumnos tomar cualquier tipo de apuntes durante la primera hora de la clase, para que se concentraran al máximo escuchando la enunciación y el desarrollo del tema expuesto, con el único propósito de que se impregnaran de ello, de que captaran lo esencial, los argumentos y los encadenamientos, aunque tuviesen que preguntarme al final sobre los aspectos que les habían quedado menos claros. Cuando había terminado, volvía al tema con lentitud y brevedad para permitir que lo recogieran a grandes rasgos sobre el papel sin confundir lo principal y lo accesorio, el fondo y la formulación, la idea y el ejemplo. Al final podían hacerme más preguntas. Al día siguiente era yo quien les preguntaba para controlar hasta que punto lo habían asimilado". 



jueves, 12 de enero de 2012

Dar clase


Escribe en sus Memorias, Jean François Revel:
“No sólo es difícil [dar clases en enseñanza secundaria], sino agotador hasta un grado casi inimaginable para quien no ha ejercido nunca. Yo salía de mis cuatro horas de clase reventado para el resto del día. Este agotamiento de la energía nerviosa, más aún que las preparaciones y las correcciones, justifica las famosas vacaciones del cuerpo de profesores que los demás profesionales coinciden en considerar escandalosamente largas. ¿Las únicas horas de trabajo de un jugador de fútbol son las de los partidos? ¿Las de las representaciones, para un actor? ¿Y esas mismas horas no consumen más energía que las de la mayoría de los oficios? 
Dar clases es hacerse cargo durante nueve meses de la instrucción diaria de un grupo fijo de chicos y chicas sin contentarse con monologar delante de ellos, sino verificando casi cada hora si han asimilado o no lo que uno tenía la obligación de enseñarles. (…) Dar clase a lumnos no consiste sólo en interesarlos, sino en hacerlos trabajar y, si es necesario, obligarlos a ello. La ciencia y la paciencia del profesor pueden recorrer la mitad del camino para ir al encuentro del alumno, pero no pueden sustituir el esfuerzo inherente al acto de aprender. Nunca y hasta el fin de los tiempos ha habido ni habrá resultados en la educación a no ser que la otra mitad del camino sea recorrida por la curiosidad y la voluntad del alumno, cuyo interés podemos suscitar, pero cuya ausencia no podemos paliar. Es una estupidez demagógica proclamar que esta pasión siempre es innata. Exigirla, obtenerla, volverla atractiva, en eso consiste también el talento del pedagogo. Pero por muy entrenado que esté, ese talento nunca sustituirá del todo el tesón personal del aprendiz".

lunes, 12 de diciembre de 2011

La enseñanza pública en las cartas de los lectores


Solo con una educación de calidad para todos que haga que cada individuo dé lo mejor de sí mismo y solo si la educación es capaz de hacer que cada uno -con independencia de su renta y posición social de partida- dé lo mejor de sí mismo, podremos crear una sociedad que, además de justa, sea competitiva e innovadora.
Que nadie se llame a engaño: con recortes educativos no vamos a salir de la crisis. Cada vez se constata más que las economías de nuestro entorno requieren de menos empleados con baja cualificación y cada vez más con una alta formación y especialización. Y esa es la línea de actuación de la Estrategia Europa 2020, que tiene como objetivo dejar en ese año la tasa de abandono escolar por debajo del 10% y que al menos un 30% de las personas de 30 a 34 años tenga estudios de nivel terciario. España tiene que ponerse a ello. Es curioso que dupliquemos a la media europea en dos datos: la tasa de fracaso escolar y la tasa de desempleo.
Ante los recortes a la educación pública, no podemos resignarnos a buscar alternativas de un coste elevado -la privada- o cuyos valores de progreso e igualdad no siempre estén presentes -la concertada- y en su lugar incluyan otros de corte confesional. La educación concertada no siempre es gratuita -no cubre todos los niveles educativos y cuenta con cuotas "voluntarias" en muchos casos bastante elevadas- y, sobre todo, no es inclusiva. Se resiste a contar con alumnado inmigrante, no atiende a aquellos que tienen necesidades específicas o aplica con mano de hierro un régimen sancionador que tiende a expulsar a las capas sociales más marginales.
No creo equivocarme si afirmo que los mejores sistemas educativos del mundo en cuanto a resultados son mayoritariamente públicos -como Finlandia- y con una fuerte dotación económica. Vivimos tiempos difíciles y tenemos que decidir qué modelo de sociedad queremos: una sociedad que busca lo mejor para todos o una sociedad que se conforma con que solo unos pocos lleguen al final.

Me he decidido a escribir una carta después de ver varios días a mis dos hijas profesoras tristes y cabizbajas. Las veo ir y venir, manifestarse con una camiseta verde, corregir, preparar clases, hablar con padres de adolescentes despistados... Siempre estuve orgullosa de que trabajasen en la enseñanza pública. El otro día les pregunté si habían conseguido algo. Una de ellas me respondió con desasosiego. Sí, que nos persigan por llevar la camiseta verde con el lema de "Educación pública de tod@s y para tod@s".
Yo que viví de niña una guerra y una posguerra en la que todo el mundo me decía "no te metas en nada y vivirás tranquila" recordé lo que era no poder manifestarse, no poder decir lo que uno pensaba, no poder quejarse, asumir sin rechistar... 
Al parecer 200 personas han sido requeridas por la Junta Electoral de Madrid por acudir a las urnas con las camisetas verdes luciendo tan peligroso lema. 
En otra ocasión unas profesoras se tuvieron que despojar de ellas y lucir sus interiores para poder entrar en su Dirección de Área Territorial. ¡Hasta hay tiendas en las que se prohíbe entrar a los que llevan esta prenda! 
Me pregunto en qué país vuelvo a vivir al cabo de los años. Creí que no volvería a presenciar cómo se impedía la libertad de expresión y sin embargo, me cuentan mis hijas, hay varios profesores desplazados fulminantemente por haber salido en la prensa explicando que daban materias diferentes a aquellas para las que se prepararon, directores expedientados por permitir exhibir en sus centros pancartas contra los recortes, profesores que no pueden pasar con la camiseta verde casi ya por ningún sitio.

Espero que la crisis y la mayoría absoluta de un partido no den paso a un recorte en los derechos fundamentales que tanta sangre y que tanto tiempo han costado conseguir.

No quiero volver atrás, no quiero ver cómo mis nietos regresan a la mordaza y a la falta de derechos fundamentales, la educación y la libertad de expresión, incluidos.-
(Luisa Molina Maeso).

Me entristece la situación del colectivo docente en este Reino. Probablemente, se trata de una de las profesiones más admirables y de mayor responsabilidad de cuantas existen y son denostados e infravalorados a tenor del trato, las medidas y las opiniones de las que son objeto. El colectivo docente en España invierte aproximadamente entre un 15%-20% más en horas lectivas que cualquiera de sus colegas del llamado Primer Mundo. A ello, hemos de añadir el tiempo extra lectivo que deben dedicar en correcciones y análisis de conducta de sus alumnos, amén de una adecuada planificación cada curso.

Sin embargo, el Estado español ha realizado una inversión superior a los 7.800 millones de euros en la adquisición de una flota de 87 aviones europeos de combate. El coste de uno solo de esos aparatos, cubriría no ya las nóminas de esos miles de maestros que se han quedado sin trabajo, sino las fiestas de fin de curso de todos los centros públicos del Estado.

No sería de extrañar aunque todos pondríamos el grito en el cielo, si a final de curso nuestros hijos se quedan sin ser calificados, provocando una situación caótica. Mi solidaridad con los profesores.

lunes, 3 de octubre de 2011

Burbujas

Burbujas, las de este hombre. ¿Cuándo ha pisado una clase por última vez? Oíd la voz de quien viene de la montaña:

"Más que una profesión. Más que un oficio. Más que una artesanía, la enseñanza es un ARTE. Así, con mayúsculas: A-R-T-E.  Y eso convierte a los maestros, inequívocamente, en ARTISTAS. Y se me llena la boca al decirlo. Se me llena el alma de justicia al pensar que puedo declarar a los cuatro vientos, con voz firme y emocionada: ¡Maestros y profesores del planeta…sois artistas!
 Así pues, este es mi mensaje: ¡Arriba profesores!...¡Despertad del letargo!...¡Romped el hechizo! ¡Volved a nacer a la excelencia de vuestro ARTE!... ¡Vuestra profesión es poesía, magia y devoción!... ¡Vuestro premio es el mismísimo futuro!... ¡Sois héroes anónimos que construís el mundo y lo podéis convertir en un lugar mejor!. Y estáis por encima de gobiernos, de leyes, de chapuzas, de partidos, de políticos y demás esperpentos mediáticos, tan prosaicos, tan feos…!. ¡Dejad de purgar con sangre la terrible cordura de los idiotas!
 Protestad todo lo que haya que protestar porque tenéis razón. Pero por Dios, no protestéis como esclavos. Protestad como hombres libres. Hombres libres que construyen y no sólo se quejan. Y jamás olvidéis que vuestro verdadero poder está en las aulas, y que sois vosotros, y no los feos, los que estáis modelando con vuestro arte a los hombres y a las mujeres del mañana".

lunes, 26 de septiembre de 2011

Es en los profesores donde ha de recaer el peso de la enseñanza


Decir las cosas con gusto, como Ismael Grasa en Pisar el aula: 
"Entiendo como normal un sistema de enseñanza en el que convivan centros públicos con otros de carácter privado o semiprivado. Pero hay por lo menos un par de irregularidades ante las que no deberíamos bajar la guardia. Una, referente a los colegios concertados, es bien conocida: el hecho de que un Estado no confesional esté pagando escuelas de carácter religioso y que, en muchos casos, no se hacen cargo proporcionalmente de los alumnos más problemáticos, bien sea por cuestiones idiomáticas, de aptitud o de extracción social. La otra, referida a la enseñanza pública, es, por lo que he venido entendiendo, la de haber seguido un concepto de igualdad no siempre justo ni eficaz, tratando, como tantas veces se denuncia, de equilibrar a la baja: se fuerza a que alumnos adolescentes con buena disposición tengan que compartir el aula con otros que sencillamente ocupan esa silla por un imperativo legal -la escolariza-ción es obligatoria e igual para todos hasta los 16-, y se hace difícil en muchos casos que buenos estudiantes de condición económica baja pasen el filtro de un medio adverso para aprender, por lo que se les condena, por así decirlo, dos veces.  Las veces en que he tenido ocasión de oír o hablar con pedagogos responsables de nuestro sistema de enseñanza me ha sucedido que, o bien no entiendo cabalmente lo que dicen, por utilizar una terminología opaca con la que me he resistido a estar familiarizado, o bien no dejo de sentir algunas discrepancias. Lo de no enseñar contenidos, por ejemplo, sino enseñar a que el alumno aprenda por su propia cuenta, es una idea sin duda interesante, pero lo cierto es que la búsqueda del saber no puede partir de cero, y el profesor, se quiera o no, tiene que transmitir conocimientos, y cuantos más mejor. De hecho, son los alumnos quienes llevan la delantera a los profesores en el uso de Internet y las tecnologías de la información, lo que no nos hace dudar de lo mucho que esos chicos nos necesitan.
 Es en los profesores que aman las disciplinas que imparten donde ha de recaer el peso de la enseñanza, en quienes sufren cuando ven que se desperdicia la inteligencia o que, tan injustamente, los que podrían progresar se quedan en el camino".

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Profesores

Escribe Elvira Lindo:

Confundir horas lectivas con horas de trabajo no es gratuito, es una manera de contribuir al lugar común de que los profesores trabajan poco. Tampoco es nuevo: siempre que se trata de estrechar los derechos laborales en la enseñanza alguien deja caer, como de manera inocente, que los docentes de la educación pública gozan de más ventajas que el resto de los trabajadores. Por más que se informe sobre los desafíos a los que se enfrenta un profesor en nuestros días, siempre habrá un buen ciudadano que llame a la radio o escriba al periódico para informar, por ejemplo, de las largas vacaciones que disfrutan los maestros. Es un clásico. A los políticos se les llena la boca con que no hay inversión más útil en nuestro país que la destinada a educación, hasta que un día se ponen a hacer números y empiezan por ahí: prescindiendo de interinos y poniendo sobre los hombros de cada trabajador dos horas más.
Explicar que ser profesor no consiste solo en dar clase debería de ser innecesario. ¿Qué consideración se les tiene a los docentes si se extiende esa idea? El profesor enseña, pero también corrige, ha de preparar sus clases, perder un tiempo precioso en absurdos requerimientos burocráticos y, en ocasiones, hacer labores de trabajador social. La educación requiere ahora más energía que nunca y no es infrecuente que el enseñante desarrolle patologías físicas o psíquicas. Su trabajo cansa, es más duro que muchos de los trabajos que nosotros realizamos. Los niños y los adolescentes son grandes devoradores de la energía adulta. Los escritores que hemos visitado colegios e institutos lo sabemos: dos horas dando una charla ante una vampírica muchachada te dejan para el arrastre.
¿Cómo pretenden los responsables del injustificable derroche autonómico que se comprenda que el sacrificio ha de comenzar por los que ya están sacrificados?

miércoles, 22 de junio de 2011

El profesor bajando del estrado

En clase la inseguridad funciona en las dos direcciones.
El profesor: inseguro de dominar el tema y de saber trasmitirlo.
El alumno, de haber estudiado lo suficiente; de entender; de saber explicarse.
El profesor se siente cuestionado. No está seguro de que haber bajado del estrado haya sido una buena idea.
El alumno, humillado, piensa que el profesor le exige conocimientos inútiles o innecesarios. Cree que el sistema no le valora en lo que vale.
También el profesor se siente postergado, por debajo de sus capacidades. Con alumnos inferiores a sus expectativas.
El alumno cree que el profesor tiene una autoridad que no le corresponde, que se arroga, muy por encima de lo deseable.
La inseguridad del profesor viene del difícil equilibrio (de la imposibilidad de mantenerlo) entre la autoridad incontestable (de otro tiempo) y la amistad imposible con sus alumnos. Ya no puede volver atrás y sabe que hay límites que no puede sobrepasar. ¿Dónde están exactamente los límites?
El alumno sabe que puede presionar, que los profesores son débiles, aunque de vez en cuando salta el resorte autoritario, apoyados siempre por la institución, ¿pero hasta dónde puede presionar?
La inseguridad se trasmuta a veces en enfermedad, en depresión, en caso psiquiátrico.

lunes, 6 de junio de 2011

Un año de prácticas para tener plaza

Parece que las prácticas del profe novato van a ir en serio. Con el nuevo sistema, los aspirantes no conseguirán la plaza hasta que, después de superar los exámenes de la oposición (más o menos los que existen ahora), aprueben una fase de prácticas de un curso completo en un colegio o instituto. Hasta ahora los meses de prácticas eran un trámite que los directores firmaban sin más. A partir de ahora, si el proyecto se aprobase:
el visto bueno al final de un curso completo de prácticas lo tiene que dar una comisión formada por un representante del ciclo (para primaria) o departamento del que forme parte (para secundaria, de Matemáticas, Ciencias Sociales, Lengua y Literatura, etcétera), otro del consejo escolar del centro, el tutor de las prácticas, el director y el inspector educativo de la zona que le corresponda al centro. Además, después de eso, el aspirante tendrá que superar todavía una prueba final en la que tendrá que demostrar lo que ha aprendido. Solo entonces conseguirá una plaza de profesor en la enseñanza pública no universitaria, que comprende la educación infantil, primaria, secundaria, bachillerato y formación profesional.
Aunque parece difícil que en los meses de prórroga que este gobierno se ha dado vaya a aprobarse la ley.

jueves, 12 de mayo de 2011

Menos maestros

Esta carta,
El próximo curso 2011-2012 los colegios públicos españoles tendrán menos profesores para atender a sus alumnos. El Gobierno, en aras del control del déficit, no permite que aumente el número de profesores -que en muchos casos sería lo que hay que hacer- y solo autoriza a reponer el 30% de las plazas de los que se jubilan o se dan de baja por algún motivo.

Eso significa que aumentará el número de alumnos por profesor, que será más difícil atender a los alumnos con problemas, que cuando se produzca una baja probablemente no se sustituya y, en definitiva, que empeorará la calidad de la educación pública. Precisamente en un momento en que nuestro sistema educativo está necesitado de apoyos y refuerzos. Eso, sin tener en cuenta a los 200.000 jóvenes que han estado preparando la oposición y que se quedarán sin poder intentarlo.
Paralelamente, la escuela concertada podrá reponer a los profesores que se jubilen e incluso aumentar su número allí donde se necesite, puesto que las restricciones a la oferta de empleo público no la afecta. A estos profesores también se les paga con dinero público. ¿Alguien lo entiende?
Estábamos acostumbrados a las ocurrencias de Esperanza Aguirre en el campo educativo que, ¡oh casualidad! siempre benefician a la enseñanza privada. Pero ¿qué decir ahora de las ocurrencias del Gobierno? EMILIO GARCÍA PRIETO - Madrid - 11/05/2011.

miércoles, 4 de mayo de 2011

510 plazas para maestro son muchas

Según el gobierno de la nación las comunidades convocan demasiadas plazas de maestro en estos tiempos de crisis.
Las 510 plazas para maestro de Infantil y Primaria que ha convocado Castilla y León para este verano están en los tribunales. La Abogacía del Estado ha recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de la comunidad la oferta pública de empleo prevista. Es el primer recurso de este tipo que se plantea. El argumento es que la oferta prevista es excesiva. El Estado fijó que debían cubrirse el 30% de las vacantes respecto a la convocatoria anterior y hay diferencia de criterio a la hora de hacer ese cálculo.
Otras comunidades autónomas, como Andalucía, superan ese 30% con creces pero con un matiz: han ajustado la oferta de otros empleos públicos para aumentar la de maestros, una operación que sí cuenta con el visto bueno del Gobierno.
También recurrirán las de Cataluña y Navarra por considerar que exceden el límite del 30 por ciento de reposición de vacantes de docentes al que obligan los Presupuestos Generales del Estado de 2011.

martes, 26 de abril de 2011

Más pobre que un maestro escuela

No me refiero a España, aunque todo puede volver. Se trata de las condiciones en las que viven los maestros africanos, muchos de ellos, en el umbral de la pobreza, que afectan a su rendimiento y motivan una fuga de cerebros hacia otras zonas u otros sectores económicos.

Ministros de Educación de 52 países de África dicen que el continente necesita dos millones de profesores de primaria para 2015.
"Dada la situación actual y sabiendo que el principal desafío para África está en la grave escasez de maestros, se debe contratar a más de dos millones de docentes para el año 2015, para llenar así el vacío existente en educación primaria".

miércoles, 13 de abril de 2011

Menos sueldo, más trabajo

Se avecinan cambios. Menos sueldo, más trabajo. Desde el curso que viene, en Cataluña, los maestros y los profesores de secundaria darán una hora semanal más de clase. Los maestros pasarán de 23 a 24 horas y los profesores de secundaria de 18 a 19. Es una  medida de la nueva consejera de Enseñanza, Irene Rigau. En concreto, se reducirá en una hora semanal el tiempo que ahora dedican los profesores a otros menesteres en el centro, como tutorías o reuniones. El horario total seguirá siendo de 37,5 horas a la semana. También plantea la Generalitat que sea necesario tener 59 años para reducir el horario de clase cuando ahora se puede a partir de 55. La Generalitat quiere debatir estas medidas con los sindicatos, las familias y las entidades educativas, pero también avisa de que sacará adelante medidas con o sin acuerdo.
También anuncia que suprimirá salvo excepciones a determinar, la sexta hora diaria de clase en todas las escuelas públicas. Esa hora, que no es lectiva, se dedica a reforzar conocimientos, se empezó a impartir en 2006 en todos los cursos e igualó a las escuelas públicas con las concertadas que ya impartían seis horas diarias.