lunes, 4 de marzo de 2013

Universidades y títulos


Este artículo de Moisés Naím:

"A veces un diploma no es el camino a la prosperidad, sino una pérdida de tiempoCuando Karl Elsener andaba diseñando una navaja para el Ejército suizo, a finales del siglo XIX, no podía imaginar que, más de cien años después, su invento se habría convertido en una herramienta multiusos universal.La navaja suiza nos saca de cualquier apuro. Sirve como destornillador, cortauñas, tijeras o abrelatas. ¿Olvidó el dentífrico? Aquí está el palillo de dientes. ¿Celebración imprevista? Oportuno sacacorchos.Al igual que Elsener, los padres fundadores de las universidades en la Edad Media tampoco imaginaron que esos centros de sabiduría acabarían convirtiéndose en una herramienta universal para resolver los problemas del mundo. La educación, sobre todo la superior, es erróneamente tratada como la navaja suiza del cambio social, el progreso económico y la paz internacional. El remedio polivalente para los problemas más acuciantes, presentes y futuros. Del desempleo a la violencia. De la pobreza a la decadencia industrial y de la falta de probidad de políticos al conflicto armado.Por supuesto que las universidades son fundamentales para un país. Pero al igual que sucede con la panacea universal, de la enseñanza superior se esperan resultados que no puede dar. Y además, las conversaciones sobre las universidades suelen incluir afirmaciones presentadas como verdades indiscutibles, pero que o ya no son ciertas o nunca lo han sido. Estas son cuatro de ellas:
• La educación es prioritaria. Es difícil encontrar un candidato presidencial o un Gobierno en el mundo que no consagre la educación como una de sus prioridades. Pero a menudo la retórica se diluye a la hora de asignar recursos, dedicar esfuerzos o arriesgar capital político en las universidadades, que chocan con los intereses de quienes se benefician del statu quo. En muchos países, la consideración por las universidades se refleja más en los discursos que en las decisiones de quienes pueden hacerlas mejores
.• La educación superior es la ruta hacia mayores ingresos. En muchos países sucede lo contrario. En EE UU o Chile, por ejemplo, los estudiantes y sus familias se endeudan para pagar estudios universitarios que les dan un diploma no muy valorado por el mercado laboral. Fontaneros y electricistas obtienen una tasa de retorno a su inversión en educación muy superior a la de sociólogos y psicólogos. El caso de España es muy revelador: es uno de los países europeos con más población universitaria y más graduados que el promedio de Europa. Pero el 40% de estos profesionales están subempleados. Y el 12% está sin trabajo (en Europa la media es 5,2%). Esto no quiere decir que un diploma universitario no sea deseable. Lo que quiere decir es que depende del diploma, de la universidad que lo otorga y del país. Y que en ciertos casos un diploma no es el camino a la prosperidad, sino una costosa pérdida de tiempo.
• Las universidades tienen mucho que ofrecerle a la empresa privada. Para que las empresas privadas recurran a las universidades, deben tener incentivos para invertir en investigación y desarrollo. Las empresas no pueden pensar en I+D si están contra la pared, luchando por sobrevivir. También hay problemas del lado de la oferta: no todo profesor universitario hace cosas que interesen a la industria privada o tiene incentivos para hacerlo. Si lo que hace es muy interesante para la empresa, es probable que la empresa lo contrate y lo saque de la universidad. A nivel mundial, los casos en los que hay una provechosa colaboración entre academia y empresa son más la excepción que la regla.
• Los estudiantes y los profesores universitarios son agentes de cambio social. A veces, sí. Pero lo normal es que sean poderosos obstáculos al cambio. Los académicos suelen ser muy revolucionarios con respecto a la sociedad en la que viven y muy conservadores con respecto a la organización que los emplea. Abogan por el cambio afuera y luchan aguerridamente por impedir que, por ejemplo, haya más competencia entre ellos o sus instituciones. En muchos países, los profesores que alcanzan cierto estatus obtienen garantías laborales que los adormecen —y que no se dejan quitar. Y basta acudir a muchas facultades públicas en América Latina o Europa para descubrir que, salvo excepciones, no son centros donde se premia la excelencia, sino lugares donde los profesores aburren a los estudiantes con el mismo curso a lo largo de los años. O que algunos departamentos son solo nostálgicos cementerios de ideologías fracasadas.Todo esto va a cambiar. En la próxima década las universidades van a experimentar más transformaciones de las que han vivido desde el siglo XI. Internet y otras fuerzas sociales y económicas se encargarán de ello".

lunes, 31 de diciembre de 2012

Las dos cosas que hace la universidad


ÁNGEL CABRERA, 45 años, ingeniero de telecomunicaciones por la Politécnica de Madrid, Doctor en Psicología por el Instituto Tecnológico de Georgia, Rector de la Universidad George Mason:

"España es un país que no tiene un peso económico descomunal, pero que posee tres escuelas de negocios [Iese, Instituto de Empresa y Esade] que están siempre en los ránkings de las mejores del mundo. ¿Por qué? Porque están al margen del sistema público de universidades, sin las limitaciones de la universidad pública, y con mucha competencia entre ellas. Así que, en las áreas donde ha habido competencia y diversidad, y el Gobierno no ha regulado demasiado, España ha brillado.
La universidad hace dos cosas. Una es aumentar la productividad, dar educación a la población. Ésa es la parte que España ha hecho bien, porque ha aumentado en una generación el número de gente con formación. La otra cosa sólo la logran las universidades de élite: atraer el mejor talento del mundo, generar ideas, investigación, acelerar el proceso de creación de nuevas empresas… Para eso no vale tener universidades decentes, sino universidades muy buenas. Y ahí fallamos. Para ser una economía competitiva, España necesita dos, tres, cuatro universidades reconocidas internacionalmente. Los datos lo demuestran. En George Mason hemos comparado el ranking de Shanghai de las 200 mejores universidades del mundo, donde no hay ni una española, con la población de cada país y del Índice de Competitividad del Foro Económico Mundial de Davos. La correlación es brutal. Nos la estamos jugando.
Para llegar a presidente de la Complutense, por ejemplo, tienes que ganar una elección en la que votan los alumnos, los empleados y, sobre todo, los profesores, que son los que más votos tienen. De modo que al final te eligen tus colegas. Eso se hizo así porque veníamos de 40 años de franquismo en los que la universidad no tenía independencia académica, pero es una democracia mal entendida, porque los empleados eligen al jefe. El rector de la Complutense no va a tomar decisiones que molesten a quienes le han votado. A mí me ha elegido un consejo de 16 ciudadanos de Virginia, nombrados por el gobernador del estado
Es un trabajo por el que no cobran, pero que es socialmente muy prestigioso. Yo me reúno con ellos seis veces al año y, si no les gusta lo que hago, me echan. A cambio, tengo autonomía para seleccionar al profesorado. Les pago lo que ellos y yo pactemos. Algunos profesores ganan 300.000 dólares [230.000 euros] brutos anuales; otros, 50.000 dólares [38.000 euros]. Y ésta es una universidad pública.
Si Einstein estuviera vivo y dijera «quiero trabajar en tal ciudad española», la universidad pública de esa ciudad no podría contratarle. «Es que usted es americano», «es que usted no tiene el doctorado convalidado»… Y, si al final lo ficharan, vendría el «es que sólo le puedo pagar 70.000 euros». No hay autonomía, hay exceso de regulación y no hay asunción de responsabilidades. El contribuyente paga, pero no puede pedir cuentas a la universidad. El sistema no es perfecto en EEUU, pero es mucho mejor
Se ha realizado un cambio en el contrato social sin debate público. La educación superior ha dejado de ser un bien público para ser un bien privado. También en España, aunque a un nivel infinitesimal. Hace una década, si ibas a una universidad pública en EEUU, el estado iba a cubrir la mayor parte del coste de tu educación. Ahora corre de tu cuenta. El dinero por alumno que nos da el estado ha caído a menos de la mitad en términos reales. Consecuencia: la matrícula es el doble, pese a que nuestros costes por estudiante sólo han aumentado un 6%.
Todos conocen al fontanero del barrio que gana mucho dinero, pero donde se genera empleo de verdad es en sectores que exigen al trabajador valor añadido, y esos empleos requieren estudios. ¿Quién tiene un buen trabajo, el que a uno le gustaría que tuvieran sus hijos: bien pagado, estable, con prestaciones extrasalariales, una buena perspectiva de jubilación…? Lo tiene quien tiene educación. Y esa tendencia se refuerza cada día. Tener un título universitario no te garantiza ese buen trabajo, pero aumenta tus posibilidades una barbaridad. Y eso también implica que uno no acabe nunca su educación".

viernes, 21 de diciembre de 2012

Mi solución: mejor profesorado


"Todo el mundo reconoce el problema, todos sabemos que la mayoría de nuestros estudiantes fracasa, todo el mundo entiende que una población culta es la única esperanza para el futuro de la democracia, y sin embargo cada reforma sólo sirve para empeorar las cosas. Mi solución: mejor profesorado. ¿Cómo conseguimos mejores profesores? Pagándoles el mismo sueldo que a los abogados, médicos y directivos de bancos de inversiones, y enseguida los estudiantes más brillantes optarán por una carrera en la enseñanza. Se podría financiar fácilmente suprimiendo una cantidad X de inútiles proyectos armamentistas, reduciendo el presupuesto militar, pero eso nunca se hará, al menos en un mundo que se parezca a este en el que hoy vivimos. Y así seguiremos revolcándonos en nuestra miseria". (Paul Auster, en Aquí y Ahora. Cartas 2008-2011 entre Paul Auter y J.M. Coetzee).

martes, 11 de diciembre de 2012

Los alumnos españoles por debajo de la media

La enseñanza española no remonta:

"Los alumnos españoles de 4º de Primaria se sitúan por debajo de la media de la OCDE y de la UE en Lectura, Matemáticas y Ciencias, según las pruebas PIRLS (Lectura) y TIMSS (Matemáticas y Ciencias) de 2011, realizadas por la International Association for the Evaluation of Educational Achievement (IEA), en 48 y 63, respectivamente.

Se trata de pruebas similares a PISA, pero en este caso se evalúa a alumnos de 9 años y en PISA a los de 15 y la realiza la OCDE. En Lectura, España obtiene 513 puntos, por encima del punto de referencia de los 48 países que se sitúa en los 500 puntos, pero por debajo de los 25 países que pertenecen a la OCDE (538 puntos de media) y los de la UE (534).

Las puntuaciones más altas con las obtenidas por Hong-Kong (571), la Federación Rusa (568) y Finlandia (568). Los resultados de PIRLS-Lectura señalan que el porcentaje de alumnos excelentes de España (4%) es inferior al de la OCDE (10%) y que la proporción de alumnos rezagados (6%) es superior a la de la OCDE (3%).

En Matemáticas, España ha obtenido 482 puntos y, por tanto, se sitúa por debajo del promedio de los 63 países de 500 puntos, e inferior también de la media de la OCDE (522) y de la UE (519). Los resultados más elevados los han logrado Hong Kong-China (602), Irlanda del Norte (562) o la comunidad flamenca de Bélgica (549). La proporción de alumnos rezagados en España en matemáticas es del 13% frente al 7% de la OCDE. La proporción de alumnos excelentes en nuestro país es del 1% por el 5% de la OCDE.

En Ciencias, España obtiene 505 puntos, por encima de la media internacional de 500 puntos, pero por debajo de la OCDE (523) y la UE (521). Los países con mayor rendimiento en Ciencias son Finlandia (570) o la Federación Rusa (552) y los países anglosajones obtienen puntuaciones por encima de la media como, por ejemplo, Estados Unidos (544) o Inglaterra (529).

España tiene un 8% de alumnos rezagados en Ciencias frente al 6% de la OCDE. La proporción de estudiantes excelentes en nuestro país es del 4%, mientras que en la OCDE es del 7%. Ciencias es la materia en la que menos alejada está España tanto de alumnos rezagados y excelentes con respecto a la OCDE.

En España han sido evaluados, en marzo y abril de 2011, un total de 8.580 alumnos de 312 centros en PIRLS, mientras que la muestra internacional ha alcanzado a casi 255.000 estudiantes. En TIMSS han participado 4.183 alumnos españoles de 151 centros y un total de más de 261.000 estudiantes en todo el mundo.

La muestra de PIRLS en España es más extensa porque Andalucía y Canarias han ampliado muestra en Lectura. La primera, con 515 puntos, supera a la media española en 10 puntos y la segunda, con 505, se sitúa ocho puntos por debajo".

lunes, 10 de diciembre de 2012

El TDAH en el aula


Encuentro este artículo.


La sintomatología del TDAH, Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, está formada por dificultades en el intervalo de atención, control de los impulsos y exceso de actividad motora. En los últimos años, se ha suscitado una gran preocupación por padres y profesores de niños hiperactivos, por buscar intervenciones adecuadas con un enfoque interdisciplinar que facilite un abordaje de las necesidades del niño en todas las áreas: social, familiar y educativa.

Todo profesor probablemente se haya encontrado con algún alumno con TDAH a lo largo de su desarrollo profesional, lo que explica la importancia de que cuenten con información al respecto que les ayude a enfocar la intervención de forma adecuada con sus alumnos.

¿Cómo sé si un alumno tiene TDAH?

La relevancia del contexto escolar y de los profesores es esencial, ya que los niños pasan gran parte de su tiempo en este ámbito, y es donde normalmente aparecen los síntomas de una forma clara. Por tanto, es necesario clarificar en la medida de lo posible, si la sintomatología del alumno hace referencia a un TDAH o no.

Si se evidencian sospechas de que así sea, es importante que el abordaje se realice en equipo, poniéndose el colegio en contacto con los familiares del alumno, para que pueda ser evaluado por un profesional psicólogo y se realicen las pruebas médicas pertinentes. Es necesario por tanto, que los profesores puedan analizar el comportamiento del niño dentro del aula, ya que eso les proporcionará claves respecto a que comportamientos aparecen y con qué forma e intensidad.

Desde el aula, se puede observar cómo los niños con TDAH muestran tres síntomas básicos, que son:

- La hiperactividad. El movimiento es la característica principal de la hiperactividad. Los niños con hiperactividad se muestran siempre en movimiento, incluso cuando están sentados es frecuente percibirlos moviéndose. Es por esa razón por la que puede ser que se levanten durante las clases y les cueste trabajo cumplir los límites que en cambio, los demás cumplen.

- La impulsividad: Es la tendencia a inhibir las respuestas iniciales y a reparar en ellas con el fin de evaluar su grado de precisión. Es por esto por lo que los niños con impulsividad tienden a ser impacientes, respondiendo antes de tiempo, por ejemplo. Tienden a no planificar las tareas y presentan escasa tolerancia a la frustración.

- El déficit de atención: Es la dificultad para mantener la atención en algo en concreto. Es por esta razón por la que los niños con déficit de atención tienen dificultades en seguir instrucciones y no finalizan sus tareas.

No todos los niños muestran los mismos síntomas, ni de la misma forma. En ocasiones puede resultar complejo observar síntomas claros y es necesario evaluar otros aspectos que pueden estar latentes. Por eso es importante que el proceso de evaluación sea multidisciplinar, y así los profesores tengan la seguridad de estar actuando correctamente.

Cada etapa evolutiva es diferente y por lo tanto, los síntomas también varían en función de la edad del niñoDe la misma forma, los profesores también saben que cada etapa evolutiva es diferente y por lo tanto, los síntomas también varían en función de la edad del niño. Cuando los niños con TDAH son muy pequeños, pueden mostrar menos interés de lo normal por los juegos, abandonándolos enseguida, pasando de un juego a otro sin apenas detenerse, así como dificultades sociales, que se observan en su relación con otros niños. Ya en primaria, pueden mostrarse distraídos e impulsivos y puede ser que tengan dificultades en el aprendizaje, traduciéndose en notas bajas o incluso en la repetición de algún curso. Cuando llegan a la adolescencia pueden tener dificultades para organizar sus tarea, y si no se cuida su imagen y sus relaciones sociales, ello puede derivar en dificultades emocionales importantes así como en las relaciones con los demás.

Orientaciones para el trabajo con TDAH en el aula

Como figuras de gran influencia para los alumnos, los profesores entienden la educación, como el camino para contribuir a que los niños se desarrollen plenamente, lo que consiguen con normas, límites y rutinas que ayudan a los niños a organizarse y les permiten ser cada vez más autónomos. De la misma forma, un niño con TDAH necesita unas normas básicas que guíen y marquen límites a su comportamiento. Esto le da seguridad porque sabe qué ocurrirá ante determinadas conductas.

La supervisión de los profesores es la clave que ayudará al niño a estructurarse. Supervisión que gestionarán a su estilo, teniendo en cuenta las dificultades de los alumnos con TDAH. Por ejemplo, sentándolos cerca de ellos para supervisar al pequeño, evitando otras posibles distracciones. Así como gestionando rutinas que ayuden al niño en su organización y que faciliten el funcionamiento de la clase. Por ejemplo, darles cinco minutos de tiempo antes de cada clase para preparar el material.

De igual modo, las tareas deben ser claras y la información lo suficientemente explicita y concreta para que los alumnos entiendan lo que se espera de ellos. Los síntomas de impulsividad requieren que la supervisión vaya enfocada a recordarles de forma frecuente las normas establecidas y sus consecuencias en caso de incumplimiento.

En cuanto a la hiperactividad, los profesores saben que sus alumnos con TDAH no pueden estar quietos mucho tiempo. Ayudarle es poder darle un sentido a su necesidad de moverse, adjudicándole responsabilidades, como ir hacer fotocopias y borrar la pizarra.
Con la supervisión de los profesores se consigue aumentar la motivación de los alumnos con TDAH, enseñándolos a reflexionar antes de actuar y dotándolos de herramientas que conformarán la base de su autocontrol.

lunes, 3 de diciembre de 2012

La igualdad y la lengua

Esta carta sobre la inmersión:


"La sección Vida & Artes normalmente proporciona perspectivas diversas e informadas. No es el caso de Lenguas en conflicto, publicado el pasado jueves. Solo hay un punto de vista: la defensa de la inmersión en catalán. No deja de ser curioso, cuando constituye una anomalía mundial. Las opiniones críticas se escuchan a través de quienes las descalifican. Se las acusa de politizar el debate. ¡No como los nacionalistas!

La afirmación “el 40% de la población vive en territorios bilingües, pero una parte restante del 60% que es monolingüe siente el bilingüismo como una agresión” condensa varias inexactitudes. No hay territorios bilingües, sino individuos bilingües. Que en una comunidad se hablen dos lenguas no quiere decir que sus residentes las hablen. También cabría decir que el 100% vive en comunidades bilingües, puesto que en todas las comunidades alguien habla dos lenguas. Tampoco procede empaquetar a los bilingües y contraponerlos al “restante 60%”. Los bilingües lo son de distintas lenguas. Eso sí, tienen una cosa en común: el castellano. Respecto al euskera “los restantes” compartimos la misma lengua. La peculiaridad de España no es “la diversidad”, entendida en sentido técnico como “probabilidad de que dos personas elegidas al azar tengan una lengua materna diferente”. En eso puntuamos muy bajo. La peculiaridad es que compartimos una lengua, incluidos los ciudadanos bilingües.

No es menos extravagante la afirmación “el estatus de igualdad al que (el catalán) aspira”. Las lenguas carecen de aspiraciones. Que una lengua tenga menos hablantes no es una patología. La igualdad importante es entre ciudadanos. Por ejemplo, para acceder a posiciones sociales o laborales. Cuando las instituciones vascas exigen presentar proyectos en euskera penalizan a la mayor parte de los ciudadanos españoles, incluidos los vascos. Y, de paso, al reducir la oferta, a la calidad de los proyectos.

La investigación pulcra confirma el efecto discriminador de los filtros lingüísticos arbitrarios. Así, el trabajo del profesor de Cambridge Thomas Miley Nacionalismo y política lingüística. También parece probada la correlación entre catalanidad y status social asociada a la normalidad (M. Güell, J. V Rodríguez Mora, Ch. Telmer, Intergenerational mobility and the informative content of surnames).

El único principio con cierto vuelo es el “peligro de desaparición”. Vuelo corto, pero vuelo. Claro que tomado en serio nos obligaría a establecer el aranés como lengua de inmersión".— Félix Ovejero.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Un padre harto


Nick Crews, oficial en la reserva de la armada británica, que capitaneaba un submarino nuclear de Reino Unido, está harto de sus hijos:
         “Es obvio que ninguno de vosotros tiene la menor  idea de la amarga decepción que nos habéis causado. Estamos viendo la miserable agonía del cuarto de vuestros matrimonios, al mismo tiempo que vemos cómo llega un quinto.”“Me pregunto si os dais cuenta de cómo nos sentimos. Después de ocuparnos de vosotros lo mejor que hemos podido –probablemente de forma equivocada– esperábamos veros hacer lo mismo, asumiendo vuestras responsabilidades para proporcionar a vuestros hijos un hogar feliz. Tener un trabajo basado en la educación que habéis recibido podría haberos ayudado, pero hasta ahora ninguno de vosotros es lo que podríamos llamar autosuficiente. ¿Quién de vosotros, con esposo o sin él, puede hacerse cargo de sus familias, financiar su casa y proporcionarse una pensión para cuando sea mayor?”Este padre decepcionado no quiere saber nada de sus hijos hasta que no le aseguren que van a salir adelante o al menos le presenten  “un plan realista para asegurar el sustento y felicidad de sus familias”.